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Navidad sin imágenes sagradas

Padre Eduardo Hayen.- David Souto Alcalde escribió un artículo llamado “Los negacionistas de la Navidad” en el que observa que el niño Jesús, la Virgen María y san José han sido sustituidos en nuestras ciudades por el ratoncito Pérez, Hello Kitty y el Grinch. Cada año se quitan más las estrellas y los ángeles para ser sustituidos por unicornios, elfos, osos, carrozas de Cenicienta y dulces de Estados Unidos como galletas y bastoncillos de caramelo. Los camellos de los reyes han desaparecido para reemplazarse con renos nórdicos.

Es el vacío y el sinsentido de la vida el que se ha instalado en el espacio público para desplazar las tradicionales imágenes navideñas. Se trata de la negación del amor y la familia, dos realidades que las clases políticas occidentales quieren abatir, pues tanto el amor como la familia hacen la mayor resistencia a la materialización de la vida.

Persecución delirante

Hemos de orar por la Iglesia en Nicaragua. La Navidad que vivieron los nicaragüenses fue bajo la obsesiva persecución del régimen del dictador Ortega y la señora Murillo, su consorte. Las misas estuvieron vigiladas, se prohibieron procesiones, sacerdotes fueron exilados y, lo último, se ha prohibido leer la Biblia en todo el país.

En un pueblo de gran tradición católica la persecución a la Iglesia raya en el delirio y la paranoia, por lo que Ortega y Murillo se han convertido en los nuevos Acab y Jezabel, o en los Herodes del siglo XXI. A pesar de todo, la fe del pueblo sigue viva como lo demostró la ordenación sacerdotal de ocho diáconos en junio pasado.

Saltarse la homilía diaria

En un artículo de la revista Crisis, Robert Greving, profesor de una escuela católica en Maryland, sugiere a los sacerdotes que consideremos evitar la homilía diaria por varios motivos: para evitar la presión al sacerdote de tener que inventar algo nuevo que impacte a su feligresía cada día; para no tener que estar indagando nuevas explicaciones a los mismos textos bíblicos del año; para evitar sermones largos que cansen a la gente que regularmente va a trabajar después de misa, o para eludir prédicas improvisadas e insulsas. Greving dice que lo más importante del sacerdote es celebración del Santo Sacrificio y no tanto la homilética.

Si bien, los sacerdotes no estamos obligados a dar la homilía diaria, y sí en cambio es de precepto predicar el domingo, el Código de Derecho Canónico hace muy aconsejable el sermón diario cuando hay buena asistencia del pueblo. El artículo de Greving no toma en cuenta que, además de “santificar” al Pueblo por los sacramentos, “enseñar” es parte esencial de la misión que Cristo ha dado a los sacerdotes, y que se ejercita en la predicación de la Palabra.

Si bien, la misa diaria se celebra con personas que tienen prisa y van a trabajar, se puede ofrecer una nutritiva homilía de cuatro o cinco minutos con dos minutos de silencio para orar, lo que es un sustancioso alimento espiritual para los fieles.

Resurrección de los jóvenes

Después de los años de pandemia del COVID-19, en el que los confinamientos metieron a muchos jóvenes en crisis y cuyo efecto lo vimos reflejado en la ausencia juvenil de nuestras parroquias, así como en una disminución de vocaciones al sacerdocio, el año 2025 encendió luces de esperanza.

Muchos párrocos hemos notado el resurgimiento de nuestros grupos juveniles a niveles de pre-pandemia. También se ha notado un repunte en la cantidad de jóvenes que están entrando al Seminario. En diversas partes del mundo se reporta un renovado interés de los jóvenes por el catolicismo, así como un aumento de conversiones. Esperamos que continúe este amanecer en 2026.

Violencia a los cristianos en Nigeria

Este año que termina fue tremendamente violento para los católicos nigerianos y musulmanes a manos de grupos islamistas radicales, un asunto que había estado ausente en la prensa internacional durante mucho tiempo. Decenas de miles de personas han sido asesinadas y los secuestros de sacerdotes, religiosos y laicos está a la orden del día.

Hace unos meses el papa León alertó sobre esta peligrosa situación. Luego el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, designó a Nigeria como país de peculiar preocupación, lo que significa que el país es considerado responsable de violaciones graves a la libertad religiosa, según la legislación estadounidense.

Trump es el único político que ha hecho algo por frenar la situación, al haber lanzado misiles a los grupos terroristas, justamente el día de Navidad. Esa misma acusación del gobierno de EU a Nigeria debería de hacerlo a Nicaragua, donde la Iglesia Católica sufre una violenta persecución por parte del régimen sandinista.