Una de las principales pasiones de Rosalinda Guadalajara Reyes es ayudar a su comunidad, pero gracias a sus capacitaciones como intérprete no únicamente ha podido apoyar a los habitantes de la colonia Tarahumara, sino también a jornaleros que llegan a los hospitales de Ciudad Juárez.
Se trata de personas rarámuri que salen de la Sierra Tarahumara para trabajar en el campo en localidades como Ahumada, Benito Juárez, Samalayuca, Puerto Palomas de Villa o Ascensión, y que al sufrir alguna lesión, accidente o enfermedad son enviados hasta los hospitales de Ciudad Juárez, sin que se puedan comunicar con nadie.
“Los trabajadores jornaleros a veces llegan con picaduras de víboras, con deshidratación, algunos llegan con heridas leves, que se accidentan trabajando allá, en choques, en volcaduras, los he apoyado en el Hospital General, porque muchas veces los mismos patrones nada más los transfieren a la ambulancia y ya de ahí ya no se hacen responsables, a veces ahí fallecen, a veces llegan graves”, explicó la traductora intérprete perito.
Al enterarse de algún caso en la ciudad, ella se encarga de apoyar en la traducción, buscar a la familia en municipios como Guachochi y Batopilas, y localizar a su patrón para que se responsabilice.
Aunque no cuenta con una cifra de casos que ha apoyado, Rosalinda recordó que “hubo un tiempo que había como cinco familias en el Hospital Infantil porque a veces traen a sus niños”, o trasladan a las mujeres a la ciudad para atender sus partos.
Ser traductora no es fácil, pero la exgobernadora de la colonia ubicada en las faldas de la Sierra de Juárez fue capacitada por la asociación Nochaba Nikuuroka Anakupi Niraa, que en español se traduce como: “Trabajar ayudándonos los unos a los otros”, la cual tiene su sede en la ciudad de Chihuahua, en donde es coordinada por Guadalupe Holguín.
“Al principio tuve que agarrar a mi manera, la manera de elevar ambos idiomas e investigar mucho cómo podía yo traducir algunas palabras, porque hay palabras que no están dentro de nuestro idioma y entonces sí tenía que relacionarlo más o menos, para explicarle a la persona que desea ser traducido”, explicó.
Cuando fue invitada por la asociación Nochaba Nikuuroka Anakupi Niraa se le capacitó para participar en los tribunales de justicia.
“Los magistrados nos decían las etapas que llevan ellos en el proceso, entonces ahí aprendí, ellos disminuían las palabras elevadas para que nosotros pudiéramos interpretar a las personas. Y luego desde México se organizaron y me capacité como como traductora intérprete perito y ahí sí se me hizo complicado porque fue por Zoom y éramos varios”, confesó.
Actualmente, Rosalinda forma parte de Instituto Municipal de las Mujeres (IMM) y mantiene un trabajo constante a favor de su comunidad, en donde promueve la paz y el desarrollo, además de apoyarlos también en la realización de trámites.




