Funcionarios de la Junta Central de Agua y Saneamiento (JCAS) expusieron ayer que, de no tomarse medidas, el estado tendrá “problemas serios” de gestión del vital recurso en los próximos cinco o siete años.
De acuerdo con Óscar Ibáñez, presidente del consejo de administración de la descentralizada, la previsión no es que se agoten las fuentes de abastecimiento como si se tratara de presas, sino que habrá problemas de calidad del agua extraída de los mantos subterráneos que, a su vez, generarán mayores costos para la disponibilidad.
Que dentro de siete años vamos a tener problemas serios de calidad y entonces cuesta más potabilizar el agua y ponerla a disponibilidad. No quiere decir que en ese momento se acabe el agua así como si fuera una presa: lo que quiere decir es que se complica muchísimo la gestión, los costos de operación”, dijo Ibáñez.
“Ustedes ya lo saben: hay ahorita pozos que no cumplen con la calidad del agua y entonces eso obliga a que ya no los podamos utilizar, entonces, tener que sustituir esos pozos o tratarlo con una tecnología que eleva muchísimo el costo, de eso estamos hablando”, agregó.
El funcionario mencionó la previsión en una conferencia de prensa convocada para anunciar la Primera Cumbre Binacional del Agua, abierta al público de esta frontera del 22 al 23 de septiembre próximos, precedida de un “pre-congreso” de la Asociación Mexicana de Hidráulica el 21.
En el encuentro, se informó, gobiernos y organismos operadores de ambos lados de la frontera analizarán problemáticas como la sobreexplotación de los acuíferos subterráneos –principal fuente de consumo humano en la entidad–, la sequía, el cambio climático y otras.
“Este encuentro binacional habla de que si no hacemos algo nos vamos a quedar sin agua, Chihuahua se va a quedar sin agua si no tomamos decisiones, eso sí la población necesita saberlo, los gobernantes necesitamos saberlo”, dijo Mario Mata, presidente de la JCAS.



