Compartiendo diálogos conmigo mismo
El hijo resiste la tentativa de lealtad al padre: En este hecho, percibimos la reyerta de dimensión universal, donde las fuerzas del maligno son tentadoras, contrarias al plan salvífico que Jesús proclama y vive en primera persona.
Realmente, con Cristo se inicia el tiempo de la nueva creación, bajo el paraguas de una inédita y perfecta alianza, entre lo divino y lo humano. Esta lucha contra el mal, nos implica a cada uno de nosotros, llamados a seguir el modelo del Maestro.

I.- ¿Cómo se ganan el pan los pobres?: Con el penitente espíritu orante
La fuerza de los días es un sondear,
un crecer y un recrearse convenido;
pues no hay mejor correspondencia,
que estimarse para articular latidos,
y valorar el vínculo de lo amistoso.
Es verdad que todos formamos uno,
y que nadie es dispensa de ninguno;
tampoco el Hijo de Dios se aplaude,
no ingiere privilegio alguno de ello,
y justifica ganar el pan con el sudor.
Así prefiere ser como sus hermanos,
se niega a las ventajas que le ofrece
el diablo, mientras Él pasa hambre,
y siente sed de justicia en un globo,
mal vestido y revestido de egoísmo.

II.- ¿Para qué hemos venido al mundo?: Para aproximarnos a Dios y entre sí
Satanás llevó a Jesús al lugar santo,
lo llamó a subir al alero del templo,
a tirarse desde lo alto del pedestal,
para ser recogido por los serafines,
y acogido por las ternuras celestes.
Objetar los bandos de la naturaleza,
es contradecir el oriundo horizonte;
es moverse y removerse en el caos,
porque hemos venido a respetarnos,
a ser el armazón de unión y unidad.
Nuestro fin es desvivirnos por vivir,
hasta volver amigos a los enemigos,
restaurando maldades por bondades,
que la vida es conciliarse y hallarse,
con el vivo empeño de fraternizarse.

III.- ¿Pero de quién es este mundo?: será del bien, nunca del mal
El demonio trama su oferta a Jesús,
como si fuese el patrón del mundo,
y todo el cosmos le correspondiese;
su afán es suplantar al mismo Dios,
y su desvelo tener adoración diaria.
La invitación del perverso es feroz,
vocea un beneficio muy agonizante;
que el Hijo desatienda el itinerario,
proyectado por el Padre y se revele
contra sí, que es la verdad y el todo.
La respuesta de Jesús es primordial,
a la hora de asistirnos y de velarnos;
pues no sólo la fortuna nos reanima,
es preciso mover el don del espíritu,
quitarse de aquí y subir a las alturas.

Autor: Víctor Corcoba Herrero



