Dip. Omar Bazán Flores.- Covid-19 nos ha distraído de temas importantes en materia de salud y uno de ellos es la falta de impulso a las campañas de donación de sangre, las cuales brillan por su ausencia como política pública en hospitales y en general en el Sistema de Salud.
Es por ello que presenté una iniciativa con carácter de Punto de Acuerdo a efecto de solicitar de manera urgente una campaña dirigida a la ciudadanía en general, que priorice la concientización en este sentido.
Uno de los aspectos principales que veo necesario es que las autoridades correspondientes pongan atención, primero en la pronta inyección de recursos suficientes, para lograr un abasto en bancos estatales.
Coincido que hoy en día, los principales motivos de que la gente no acuda de manera voluntaria a donar, es que no se le informa de las bondades de hacerlo. Empero, si la ciudadanía supiera que con su aportación hace la diferencia entre la vida y la muerte, acudiría.
Aquí quiero también ponderar que las donaciones regulares garantizan un buen abasto en los bancos, ya que la sangre no puede permanecer almacenada mucho tiempo.
Los principales motivos por los que se cree que la gente no acude de manera voluntaria a donar sangre es miedo (a la sangre, a las inyecciones, al procedimiento); desconfianza (al equipo médico con el que le extraerán la sangre); falta de cultura (la gente desconoce lo que implica donar sangre) o desinterés (ningún familiar o amigo lo requiere).
Por esto es que se necesita hacer del conocimiento de la ciudadanía lo que significa la donación de sangre, los cuidados que se deben tener, se explique cómo es el procedimiento, los requisitos, los beneficios e incluso concientizar la necesidad que en algún momento lo puede necesitar cualquier persona.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las donaciones de sangre contribuyen a salvar vidas y a mejorar la salud de las personas que requieren una transfusión como, por ejemplo:
• Las mujeres con complicaciones obstétricas (embarazos ectópicos, hemorragias antes, durante o después del parto, etc.).
• Los niños con condición grave, a menudo causada por el paludismo o malnutrición.
• Las personas con traumatismos graves provocados por choques, accidentes por caídas, diversos golpes fuertes.
• Pacientes que se someten a intervenciones quirúrgicas complejas como cualquier tipo de trasplantes de órganos, operaciones del corazón.
• Enfermos de cáncer o enfermedades como leucemia, anemia falciforme o diabetes.
• También se precisa sangre para realizar transfusiones periódicas en personas afectadas por enfermedades como la talasemia o la drepanocitosis; asimismo, se utiliza para la elaboración de diversos productos, por ejemplo, factores de coagulación para los hemofílicos, entre otros.
Las donaciones regulares de sangre por un número suficiente de personas sanas son imprescindibles para garantizar la disponibilidad de sangre segura en el momento y el lugar en que se precise. De ahí que estudios recientes compartan que con cada donación se salvan tres vidas.
Esto porque la sangre viene a ser el sistema de transporte del cuerpo, siempre ocupado repartiendo sustancias por todo el organismo, mientras circula, la sangre reparte oxígeno y nutrientes a todos los tejidos, también recoge productos de desecho como el dióxido de carbono y los lleva a los órganos encargados de expulsarlos del organismo.
Como se recordará, la sangre es una mezcla de células y líquido, y cada componente tiene una función específica al contener: glóbulos rojos, blancos, plaquetas y plasma.



