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Corcholatas azules

Raúl Ruiz.- A punto de arrancar la precampaña azul rumbo a la gubernatura del 27. Contra todos los momios, la gobernadora saca a pastorear a sus corcholatas más visibles, a ver si alguna de ellas logra hacer roncha. ¿Quiénes son?

Además del alcalde, Marco Bonilla, aparecen en escena, la diputada, Manque Granados; el secretario general de gobierno, Santiago de la Peña; la presidenta del CDE, de su partido, Daniela Álvarez, y el mismísimo capitán centinela, Gilberto Loya, secretario de Seguridad Pública del Estado.

Para la alcaldía de Juárez, una vez que se despacharon a Sergio Nevárez, quedan como corcholatas, el recaudador de rentas, Raúl García Ruiz; la subsecretaria de Desarrollo Humano y Bien Común, Austria Galindo; la diputada, Xóchitl Contreras, y si mucho me apresuran, en un resbaloncillo, colocan al capitán centinela, que anda buscando dónde engancharse, pues la torre Centinela a su cargo nomás no tiene para cuándo.

Y para la alcaldía de la capital, los azules no tienen más gallo que al fiscal, César Jáuregui Moreno.

Con estos personajes, el PAN Chihuahua pretende retener el gobierno del Estado y ganar las dos alcaldías más importantes, pero los números dicen otra cosa.

Anatomía de un Titanic Político

El PAN Chihuahua parece decidido a estrenar una tragicomedia electoral digna de teatro popular: “Corcholatas Azules: la epopeya del naufragio”. 

Mala posición en números y percepción.

– Desgaste del gobierno estatal: la gobernadora arrastra un saldo de desencanto ciudadano. Los momios no son capricho: la percepción de inseguridad, la torre Centinela convertida en monumento a la ineficacia y la falta de resultados tangibles pesan como ancla.

– Candidatos reciclados: Bonilla, De la Peña, Loya, Jáuregui… todos suenan más a gabinete cansado que a renovación. El electorado difícilmente se emociona con “más de lo mismo”.

– Juárez como talón de Aquiles: en la frontera, los azules no logran consolidar figuras con arrastre popular. Las corcholatas locales parecen más fichas administrativas que líderes con músculo político.

Futuro perdedor, narrado con sarcasmo

– El capitán centinela anda buscando dónde engancharse, pero con la torre Centinela oxidada, lo más probable es que termine vendiendo boletos para visitas guiadas al fracaso.

– Marco Bonilla quiere brincar de alcalde a gobernador, pero su salto parece más de charco que de trampolín.

– Manque Granados y Daniela Álvarez son como corcholatas de refresco sin gas: brillan poquito, pero no levantan espuma.

El PAN Chihuahua quiere retener el poder con estas figuras, pero los números y la narrativa social apuntan a un desenlace claro: una derrota anunciada, con tintes de tragicomedia azul.