Dr. Fernando A. Herrera M.- En Morena, la paridad de género dejó de ser un principio para convertirse en una partida de naipes donde las cartas se reparten desde Palacio Nacional o desde Macuspana. Diez gubernaturas para mujeres, siete para hombres: ese es el reparto que ya acordaron Claudia Sheinbaum, Ariadna Montiel y Citlalli Hernández. Supongo que previa consulta con ya se sabe quién, para las 17 entidades que disputarán en 2027.
Antes de que una sola encuesta interna haya definido un solo nombre, la pregunta que hoy recorre las oficinas del partido no es quién tiene más estructura o más votos, sino a quién le va a tocar la carta de “mujer” y a quién la de “hombre”.
Nuevo León es, hasta ahora, el tablero donde esa baraja se está resistiendo a la regla. Entre los hombres, Andrés Mijes —alcalde de Escobedo— punteaba con 40.3% en la más reciente medición de FactoMétrica, seguido de Waldo Fernández con 36.2%.
Del lado femenino, la ventaja de Clara Luz Flores (41.5%) apenas la mantiene por encima de Tatiana Clouthier y Judith Díaz, tres perfiles que se dividen el voto en lugar de sumarlo. Para colmo, la llamada “Ley Mariana” —la iniciativa que reservaría por ley la candidatura a una mujer en ese estado—, sigue congelada por falta de consenso. La aritmética y la ley; las dos, empujan hacia el mismo lugar: Andrés Mijes tiene hoy una posibilidad real de ser el candidato, rompiendo la cuota en el estado más codiciado del norte.
Y esa posibilidad se refuerza —no por casualidad, sino por patrón— con lo que estalló esta semana en Baja California. Julieta Ramírez, senadora con licencia y hasta hace poco la aspirante mejor posicionada para suceder a Marina del Pilar Ávila, fue señalada por el medio N+ Focus de haber firmado un “proffer agreement” con la fiscalía de San Diego: un mecanismo legal mediante el cual una persona investigada ofrece información a cambio de posibles beneficios judiciales.
La senadora Ramírez lo negó con todas sus letras y calificó el reportaje como una fabricación para asegurar además que no conoce el documento. A pesar de todo ello, el daño político ya estaba hecho: la filtración llegó apenas días después de que se supiera que había perdido el respaldo de Iván Silva, el operador de la presidente que originalmente la impulsaba.
El caso de Ramírez no es un incidente aislado. En julio, la propia gobernadora Marina del Pilar Ávila había reconocido haber hablado con personas que se presentaron como intermediarios de autoridades estadounidenses, después de que le retiraran su visa. Y una columna de Eduardo Guerrero Gutiérrez en El Financiero ya había documentado, semanas antes, un patrón de “filtros silenciosos” dentro de Morena: aspirantes en Sinaloa, Baja California y Baja California Sur excluidos de las reuniones de definición interna por su exposición a investigaciones estadounidenses, sin que mediara una acusación formal.
La conclusión de ese análisis es incómoda para el partido: el filtro real ya no es solo la competitividad ni el género, es el riesgo de que Washington decida el destino de una candidatura antes que los electores.
Si esa ola de filtraciones sigue tocando a las cartas femeninas mejor posicionadas —y Baja California demuestra que puede hacerlo en cuestión de días—, el conteo nacional de diez gubernaturas para mujeres se vuelve más difícil de sostener en los estados grandes.
Eso presiona a Morena a compensar donde todavía puede: Chihuahua sigue, junto con Tlaxcala y Baja California, entre los estados sin resolver para completar el mínimo de nueve candidatas que exige la paridad. Y ahí, a diferencia de Nuevo León, la carta femenina sí tiene nombre, estructura y el antecedente de ser la senadora más votada en la historia del estado: Andrea Chávez.
La mesa de juego empieza a repartir cartas, si Andrés Mijes se queda con Nuevo León, la cuota que se pierde ahí necesita aparecer en otro lado; si Baja California sigue perdiendo cartas femeninas por filtraciones desde el otro lado de la frontera, la urgencia de blindar Chihuahua con una mujer competitiva crece todavía más. Andrea gana terreno, no por mérito propio, sino porque el resto de las cartas se están acomodando a su favor.
Las cartas de Morena para 2027 se están repartiendo, en efecto, desde arriba. Pero ninguna partida se gana solo con la mano que te tocó; falta ver quién sabe jugarla cuando lleguen las apuestas fuertes de la campaña.
Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx
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