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Animales políticos

Dr. Fernando Antonio Herrera Martínez.- Aristóteles nos veía, con razón, como animales políticos, y es que somos gregarios por naturaleza, lo cual propicia que no se pueda ni se quiera vivir solo. Resulta obvio, entonces, que nos necesitamos unos a otros, solos no somos nada. Ignoro cómo nos volvimos una sociedad, a partir de una pareja, pero vale más no averiguar, menos polemizar. Porque ese es el pleito, diría el gangoso. Mejor volvamos al tema.

Sin embargo, resulta natural que en ese sistema social único de convivencia e interacción haya problemas, de ahí que nos hemos tenido que dar los llamados “acuerdos sociales” que nosotros conocemos comúnmente como las leyes, los reglamentos, los bandos de buen gobierno.

Sin embargo, pese a las terribles experiencias de haber sido esclavizados en la colonización, luego invadidos, vencidos y despojados del territorio y hasta llegar a pelear entre nosotros para lograr ponernos de acuerdo, pareciera que no aprendemos, que la historia nada nos ha enseñado y que aunque distorsionada y engañosa, es esa historia la que debería ser suficiente para no caer en las mismas trampas o tropezar con la misma piedra.

Sin embargo, 164 años después, estamos más divididos que nunca; el odio sembrado entre nosotros ya tiene cosecha y nos amenaza y carcome por dentro, con el riesgo del retroceso más grave de la historia de México. ¡Qué dilema! Estar obligados a escoger bando nada más porque alguien pretende revivir y mantener viva aquella lucha fratricida entre liberales y conservadores. 

¿Acaso olvidamos el registro histórico de aquella Guerra, de los tres años, que dejó 500 mil muertos en un país de poco más de 8 millones? La que hoy nos están empujando a pelear también es fratricida como aquella, aunque no con fusiles, pero nos azuzan para usarnos como fichas y conservar el poder.

¿Cómo es posible morder el anzuelo si es la misma bandera de 1857? ¿Cómo se atreven a compararse con Benito Juárez, que era profundamente civil y sufrió en carne propia el militarismo de Santana que lo encarceló, al dejar de ser gobernador de Oaxaca? Aun así, enfrentó al usurpador Manuel Miramont, desde una presidencia itinerante, en el mismo inicio de su presidencia (18/01/1858).

Luego, sin darnos tiempo para secar lágrimas, se da la traición de los perdedores y con ella, la invasión de Francia que les ayuda a la imposición de Maximiliano, que alarga la guerra hasta 1867, cuando fue fusilado en el Cerro de las Campanas.

Por eso ahora, estamos obligados a una reflexión y responder como sociedad a ese odio que divide y separa hasta familias. Este miércoles dijo el presidente: “Soy Juarista y no estoy militarizando porque yo soy el mando y soy civil”. Esa respuesta la dio cuando le preguntaron si tenía en mente a un militar entre las corcholatas para la Presidencia.

México no merece este odio. México no puede volver a luchas anacrónicas de liberales contra conservadores. México es mucha pieza, dice el propio AMLO. Pues vamos a demostrar que sí, que somos mucha pieza, pero dejando de pelear entre nosotros y dejando de dividirnos. Vamos a responder como sociedad unida y responsable.

Los partidos no pueden solos, tomemos el timón. La sociedad mexicana ha podido con alucinados como Santana, Díaz, Obregón, Calles, Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo, etc. También ahora podemos, todo depende de sacar los redaños y ponernos las pilas.

No estamos en tiempos de definir otra vez si somos liberales o conservadores, lo único a lo que estamos obligados como mexicanos es a elegir un gobierno que nos represente y haga mejor su trabajo. Ya nos equivocamos demasiadas veces. ¡Nunca más! ¡Unámonos por una maldita vez!