MADRID- La Policía Nacional de España, en estrecha colaboración con el Servicio Secreto de los Estados Unidos, llevó a cabo la mayor investigación internacional contra el fraude cometido con tarjetas bancarias. La macrooperación ha acabado con 105 detenidos y 14 imputados en varios países europeos.
La trama tenía como sede un hotel de la localidad cacereña de Miajadas. Un establecimiento que mantenía abierta su cafetería al público para no levantar sospechas, pero este era el refugio de los principales miembros de la organización. Allí, la red criminal orquestaba las actividades ilícitas, realizadas en 15 países extranjeros y también en España, con operaciones en 24 provincias. Actividad con la que llegaron a defraudar más de 12 millones y a estafar a más de 30 entidades bancarias.
Para ello, el sistema se basaba en la creación de empresas fantasma en Estados Unidos, a las que dotaban de una falsa solvencia económica para después solicitar tarjetas de crédito y utilizarlas en sus viajes a Europa. Cada uno de los componentes del entramado, nacionales de Estados Unidos, España, Grecia, Bulgaria, Albania, Venezuela y Colombia, tenía una tarea asignada con el objetivo de hacer funcionar la trama.
Las corporaciones solicitaban a las entidades bancarias la expedición de tarjetas de débito con el máximo importe disponible, alegando que iban a ser utilizadas en sus viajes a Europa. Estas tarjetas eran enviadas por correo ordinario a Grecia y Austria, desde donde las mandarían a España. Los creadores de las empresas, completada su misión en Estados Unidos, volvían a Grecia.
En España, las tarjetas estadounidenses eran empleadas en distintos establecimientos por elevados importes. Desde 80 mil euros en una farmacia hasta 300 mil en un club taurino. Desembolsos realizados mediante el sistema de preautorización. Los criminales aprovechan la diferencia de aceptación del pago existente entre los bancos norteamericanos y españoles.
Así, pasados unos días, la entidad bancaria americana detectaba que el pago no se había autorizado, por lo que devolvía el dinero a la cuenta de la empresa. Tras la devolución, la tarjeta volvía a ser utilizada en comercios cómplices para liberar el importe retenido inicialmente, por lo que se generaba un descubierto en la cuenta bancaria vinculada, de la que ya habían sido extraídos todos los fondos regresados de la devolución.
Después de que el dinero estuviera en la cuenta bancaria asociada al datáfono español, los fondos eran desviados a las cuentas de otras empresas, puestas en marcha por miembros de la trama asentados en el Viejo Continente. Para no levantar sospechas, se elaboraban facturas falsas de compraventa de productos o servicios para que el propietario del establecimiento connivente pudiese justificar una transacción tan elevada. Unos negocios que eran captados por personal de la red en España. Por participar en la red, estos comercios recibían un 15% de comisión, mientras que enviaban el 85% restante. Los empresarios y autónomos que se han lucrado con esta actividad legal son de varios sectores, desde la hostelería y el turismo hasta la alimentación, el lujo, la construcción o la agricultura.
Sputnik



