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¿Cambio o continuidad?

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Candelario González Villa.- México está en una encrucijada, en un fin de época y de lo que hoy hagamos o dejemos de hacer dependerá nuestro futuro como nación.

En los dos siglos que tenemos de ser independientes, pocas veces como ahora había estado en riesgo nuestra vialidad como nación libre y soberana. Enfrentamos una crisis económica y de seguridad, pero también una crisis social, política, cultural, moral y humanitaria.

El presente atolladero es resultado de la rapacidad y corrupción de una minoría que secuestró nuestras instituciones políticas e impuso un modelo económico neoliberal que le ha permitido saquear los bienes nacionales y en muchos casos entregarlos a intereses extranjeros. Con el pretexto de promover el mercado y la globalización, la mafia en el poder se adueñó de los recursos naturales y del patrimonio de los mexicanos, concentrando como nunca la riqueza, a costa de la pobreza o la miseria de la mayoría de la población, cancelando el futuro de millones de jóvenes y niños.

Pese al daño causado, la oligarquía se niega a cambiar de rumbo y sus voceros en algunos de los medios de comunicación masiva tratan de convencernos de que el único camino es continuar con el régimen de corrupción y privilegios. La minoría antinacional y corrupta solamente piensa en perpetuar su dominio y está arruinando al país. Ante este empecinamiento, el conformismo y la pasividad no resuelven nada. Entonces, ¿qué podemos hacer los mexicanos? ¿Cómo salvarnos de la decadencia? ¿Existe otra vía para el país?

Es necesario cambiar de régimen gubernamental. El cambio debe ser armónico y por la vía pacífica, deben prevalecer los derechos humanos en sí, apegado al derecho, a la ética y la moral en todos los niveles de la sociedad.

La satisfacción plena de las necesidades materiales, sociales y culturales de las personas y de los pueblos, el restablecimiento de relaciones armónicas entre los individuos y comunidades y entre la sociedad y la naturaleza.

Queremos un México donde se garantice la seguridad y bienestar de sus habitantes, se respeten sus libertades, donde se preserve y desarrolle la diversidad cultural, étnica, sexual, política y religiosa.

¿Continuidad o cambio en México? La decisión está en nosotros.