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Miguel Ángel Mendoza: Toda una vida en la gestión cultural

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Javier Armendáriz Cortez.- Conocí al Licenciado Miguel Ángel Mendoza ya hace algunos años. Coincidíamos en las puestas de teatro del Festival Siglo de Oro. Un maestro nos presentó en una ocasión saliendo del Auditorio Benito Juárez y más adelante tuve el honor de asistir a la boda de su hijo, donde volvimos a coincidir.

Más recientemente me invitó a unirme al proyecto Expresarte que se realizó en las escuelas de áreas marginadas de la ciudad desde que empezó el ciclo escolar y se vio interrumpido por la pandemia.

Ahora colaboro en el proyecto El Maravilloso Mundo de los Cuentos, pero también estoy convencido que su historia de vida, como gestor cultural y director de varios museos y organizaciones culturales estatales y municipales nos da una amplia perspectiva.

¿A través de las décadas cómo ha visto Usted a la cultura desarrollarse en Ciudad Juárez?

Creo que los tiempos han cambiado y que Juárez es un bastión de desarrollo cultural, hay una gran capacidad de trabajo cultural, no nada más de las instituciones culturales sino también de los colectivos, asociaciones civiles y organismos creadores de artistas. Hoy más que nunca vemos el gran trabajo de todos ellos bajo una política cultural y que sigue marcando a Ciudad Juárez como punta de lanza de estos trabajos culturales que desarrolla la comunidad.

Tenemos grandes creadores y artistas en todas las disciplinas: danza, música, teatro, literatura, cine y eso ha facilitado mucho el trabajo de los artistas. Lo que está faltando y está fallando es una política de difusión, de comunicación de todo este trabajo cultural y que además se ha concentrado mucho de este trabajo en ciertos polígonos de Juárez, donde es más notorio este desarrollo cultural.

A través de los años nos han visitado artistas famosos. Cuénteme alguna anécdotas que haya tenido en esta labor de la gestoría cultural…

En el trajinar de mi carrera como promotor cultural ha pasado de todo. Como tú sabes estuve en el Instituto Chihuahuense de la Cultura, en el Centro Cultural Paso del Norte y en el Instituto Nacional de Bellas Artes y me tocó ver desfilar a grandes artistas como Sara Brighman, Plácido Domingo, José Carrera y te topas con formas de manifestarse de todos ellos, algunos más sinceros que otros y otros más sencillos, pero finalmente son experiencias de la vida que te van dando y vas aprendiendo de cada uno de ellos.

Creo que el Festival Chihuahua me dio esa oportunidad de convivir con muchos de ellos, inclusive artistas de Estados Unidos, Canadá, China, Japón y que ves la manera en que ellos vienen a trabajar en una ciudad como Juárez y se llevan una gran impresión, sobre todo por la respuesta de la gente que está ávida de ver todo ese tipo de espectáculos internacionales.

¿A quién admira en la cultura?

Creo que hay muchas directrices. En el caso de la música, soy un fiel seguidor de Lila Downs, a mí me encanta lo que hace. También el maestro Óscar Chávez que recientemente falleció. Dentro de la literatura he leído algunos autores, por ejemplo, de Pérez Reverte me gusta mucho su novela negra. Más que admirar es apreciar, en el país hay grandes cosas. Me gusta mucho la música sinfónica, la clásica y gozo mucho de los conciertos sinfónicos, como los que he presenciado en la Ciudad de México.

Plásticos creo que hay muchos y me gusta el trabajo de Rafael y Pedro Coronel, soy seguidor de ellos. Hay un artista húngaro Luis Fitzer del que tengo algunos cuadros. Lógicamente hay artistas locales de quienes vengo siguiendo su trabajo y te puedo decir que es admirable lo que hacen Leyton, Bandido, Enrique Samaniego, Ramírez… En general es apreciar el arte en todos sus matices y creo que todas las disciplinas tienen algo de admirar.

¿Cómo define el éxito?

Creo que el éxito se mide en cuestión de una satisfacción personal. Si estás conforme con tu trabajo o con lo que estás haciendo, independientemente del reconocimiento, de la gente ajena a ti. El éxito se mide por el grado de tu satisfacción personal.

¿Cuál ha sido su mayor reto?

Cuando me dijeron te vas a ir al Instituto de Cultura, una institución nueva que había que componer, organizar de cero. Estoy por salir de mi gestión, pero creo que se están sentando bases en términos de la estructura del instituto y se han hecho cosas muy diferentes y sobre todo para generar una política cultural que vaya a las personas que no consumen productos culturales, es decir, llegar a rincones de la ciudad donde nunca habíamos llegado y con la idea de trabajar en programas sociales y culturales.

En lo personal, no quedarnos en el confort de la oficina sino ir a buscar a esos rincones de la ciudad, el apoyo para generar público y formar públicos y desde luego llevar entretenimiento y convivencia a estas familias que están más alejadas de un centro cultural, de un auditorio, de un museo. 

¿Cuál ha sido su mayor satisfacción?

Mi mayor satisfacción es el reconocimiento de mi familia y de mis compañeros de trabajo, pero sobre todo dejar esa semillita sembrada donde he podido estar y dejar un granito de arena como lo hice en el Museo de la Ex Aduana, en El Paso del Norte, en Arte en el Parque, el ICHICULT y desde luego hoy en el Instituto de la Cultura del Municipio de Juárez

¿Qué proyectos tiene pendientes IPACULT en estos tiempos de pandemia?

Creo que no nada más el instituto, sino mucha gente se tuvo que adecuar a la nueva normalidad y derivado de esto de los encierros en los que estamos se diseñó este programa de IPACULT on line para generar alternativas de entretenimiento y convivencia en línea a través de diferentes formas de trabajo. IPACULT retomó actividades para niños como el Maravillosos Mundo de los Cuentos, Navegarte Escénica, seguimos con música, danza y el trabajo de pantomima, que se están haciendo en línea.

Y también una nueva línea de trabajo Los Rastros de la Historia, donde hemos invitado a historiadores de la localidad para que retomen esta identidad de la frontera y nos ha resultado bastante exitoso. Traemos el Festival de los Barrios, Cultura en Movimiento y La Orquesta en tu Colonia, que son programas que no se habían dado anteriormente y que van dirigidos a grupos vulnerables, zonas marginadas de la ciudad y con alto índice de violencia. Muchos de ellos traen incentivos económicos para apoyar a los artistas de la localidad que están sufriendo por esta pandemia. Ya estamos trabajando con Cultura en Movimiento y Cine en tu Colonia y muy pronto regresarán los festivales de Gis Arte, Tradiciones de Vida y Muerte y ya estamos trabajando en la edición 23 del Festival de la Ciudad.

 ¿Qué le falta por hacer en la cultura de Ciudad Juárez?

¡Falta mucho! Creo que es importante determinar que hay muchos artistas creadores que están haciendo la luchita. Hay que crear industrias culturales para la ciudad que sean capaces de ser sustentables en todo lo que trabajan. Creo que hay que concientizar el trabajo de todos ellos con la iniciativa privada y con el gobierno porque si bien la cultura es un rubro que es castigado, también debemos trabajar con la iniciativa privada y empresarios y convencerlos que la cultura es un capital social que ayudará a bajar los índices de violencia y marginación social.

¿Tiene alguna ambición política?

No. No estoy afiliado a ningún partido político y creo que los que se dedican a la política deben ofertar la mejora de la ciudad. Yo como ciudadano quiero aportar un granito de arena para mejorar la ciudad.

¿Qué le gusta hacer dentro de las expresiones artísticas?

Hay 2 disciplinas que me han gustado. Hice un poco de teatro con el maestro Rodolfo Rodobertti cuando juntaba gente para sus obras de Jesucristo Superstar, apoyé un poco en el grupo de Aleph cuando el maestro Ernesto Ochoa empezaba en el Tecnológico. Soy egresado del Tecnológico de Juárez y me gustaba mucho esa disciplina, pero debo decirte que mi pasión se fue por el área deportiva. Desde mi infancia hasta la adolescencia practiqué el béisbol. Siempre estuve haciendo deporte como parador en corto representando a las Liebres de Juárez.

Uno deja eso al contraer matrimonio y agarra otros gustos primeramente museísticos. Como te dije, estuve 22 años en el Museo de la Ex Aduana y después en el Museo de Antropología e Historia que era una nada hasta convertirlo en un verdadero Museo de Antropología e Historia y me gustó mucho ese trabajo, pero mi pasión sigue siendo la gestión y la promoción cultural. Quiero generar un cambio a través de la cultura y ver las caritas sonrientes de los niños y el agradecimiento de la gente que te dice gracias por voltear a ver este rincón de la ciudad.