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¿Nos dejará desempleados la IA?

Si usted analiza la historia, era relativamente fácil prever lo que está pasando hoy, quienes se preparan para el cambio disfrutarán de ello, quienes hicieron caso omiso sufrirán el proceso de adaptación, lo cierto es que, al igual que en la revolución industrial, la IA traerá una enorme generación de riqueza que hará al rico más rico y al pobre menos pobre. ¿Habrá igualdad para todos? ¡No! eso es una utopía venenosa, habrá grandes oportunidades para todos y nuevos retos en la organización social. ¿Destruirá el mundo la IA? No confundamos objeto con sujeto, el uso de la IA depende del ser humano y si se destruye el mundo será una decisión humana, no de la IA.

Marcos Barraza Urquidi.- Hoy vivimos un cambio profundo en nuestra forma de trabajar, muy parecido al que surgió en la Revolución Industrial y sería bueno preguntarnos si en la Revolución Industrial la gente se quedó sin trabajo.

La historia, la economía y muchas otras ciencias nos pueden confirmar que, efectivamente, se perdieron trabajos, pero se crearon muchos más, mejor remunerados, que cambiaron la proporción entre habitantes del campo y citadinos, la generación de riqueza se disparó, aparecieron miles de nuevos productos, crecieron las ciudades, las universidades, las escuelas, la esperanza de vida alcanzó niveles récord; en síntesis, la humanidad se desarrolló en forma nunca antes vista.

¿Fue justo este desarrollo? Si nos atenemos a la definición de justicia de Cicerón de darle a cada quien lo que le corresponde, podemos decir que sí, con las salvedades normales de una economía de mercado, habrá casos donde después de mucho trabajo e inversión las empresas quebraron, obreros que pasaron toda su vida en el mismo puesto, pero las empresas que crecieron y prosperaron presentan un saldo positivo, de igual manera los obreros que escalaron a mejores trabajos son numerosos.

¿Hubo abusos? Si comparamos las condiciones de trabajo iniciales con las actuales, nos podemos desgarrar las vestiduras y hablar de abusos, esclavitud y todas esas tonterías del discurso marxista, pero aun en esas condiciones, los obreros preferían ese trabajo a regresar al campo donde no había futuro para ellos y la sociedad fue corrigiendo esas deficiencias con nuevas normas e instituciones de apoyo a los obreros.

La inteligencia artificial, hoy de moda, no nace en la última década, la podríamos remontar hasta la época de Hero de Alejandría, cuando se construyó el primer autómata que servía el té, o irnos a la China antigua con Su Song, que hace figuras animadas para ritos religiosos y festivos, a Talos El Gigante de bronce que protegía Creta.

La automatización de las fábricas tiene más de un siglo, iniciada con Henry Ford y el término robot aparece en 1921.

Con la aparición de la primera computadora, al ENIAC, en 1945, surgió la posibilidad de programar máquinas para realizar tareas específicas.

El primer robot industrial programable, Unimate, fue inventado por George Devol en 1954. Implementado en fábricas de General Motors en los años 60. En las décadas de 1960 a 1980, los Robots entran a la Cultura Popular y la Industria.

Durante esta época, Japón emergió como un líder en robótica. Empresas como Kawasaki y Honda comenzaron a desarrollar robots humanoides rudimentarios para investigar la locomoción bípeda.

En la industria, robots como el Stanford Arm (1969) comenzaron a realizar tareas complejas como ensamblaje, soldadura y pintura, especialmente en sectores automotrices y electrónicos. Estos avances marcaron el inicio de la automatización avanzada en fábricas.

De 1980 a 2000 se puede considerar el Nacimiento de la Robótica Moderna. Durante este periodo, los avances en inteligencia artificial permitieron que los autómatas tomaran decisiones basadas en datos del entorno.

Sistemas como Shakey the Robot, desarrollado en los años 70 y 80, integraron sensores, cámaras y algoritmos de planificación, estableciendo un modelo para los robots autónomos.

En el ámbito de la exploración, el rover Sojourner, parte de la misión Mars Pathfinder (1997), demostró la capacidad de los robots para operar de manera autónoma en entornos extremos, abriendo un nuevo capítulo en la robótica espacial.

El periodo de 2000 a 2010 fue una década crucial para la robótica y los autómatas, caracterizada por avances significativos en inteligencia artificial, sensores, motores de precisión y capacidades autónomas.

Durante estos años, se desarrollaron robots para aplicaciones industriales, científicas, domésticas y de entretenimiento, con un énfasis creciente en la interacción humano-robot.

En el campo médico, el sistema quirúrgico Da Vinci revolucionó la cirugía mínimamente invasiva desde su aparición en 2000. Con brazos robóticos controlados a distancia y visión 3D de alta definición, permitió realizar procedimientos de alta precisión.

En el hogar, 2002 marcó la llegada de Roomba, una aspiradora robótica que se convirtió en un estándar en la robótica doméstica. Utilizaba sensores para navegar y limpiar automáticamente, ganando popularidad por su simplicidad y efectividad.

En el sector militar, BigDog, desarrollado por Boston Dynamics, sorprendió por su capacidad para transportar cargas en terrenos difíciles, marcando un hito en la robótica cuadrúpeda

En 2016 apareció Sophia, el robot humanoide desarrollado por Hanson Robotics, que ganó fama mundial gracias a sus expresiones faciales realistas y su capacidad para mantener conversaciones fluidas.

Sophia, combinando robótica con procesamiento de lenguaje natural e IA, se destacó como un ejemplo emblemático de robótica social.

Ese mismo año surgió Aristóteles, un robot filósofo diseñado por Marcos Barraza en un modesto taller de IA, equipado con tecnología de Google para reconocimiento de voz y software propietario, centrado en aplicaciones educativas.

La explosión de la Inteligencia Artificial 2020-2024

Sin embargo, la irrupción de herramientas masivas como ChatGPT, un modelo de lenguaje capaz de responder preguntas de cualquier tema, marcó un cambio radical.

Esto fue seguido por aplicaciones que generaban imágenes, música, videos y diseños arquitectónicos en minutos.

Los avances en automóviles autónomos, robots sociales y sistemas capaces de escribir poesía o comunicarse entre sí conmocionaron a la sociedad, despertando tanto asombro como temor.

¿Terminarán los empleos humanos? ¿Dominará la IA nuestras vidas? Estos temas generan intensos debates en medios y foros globales.

Si usted analiza la historia, era relativamente fácil prever lo que está pasando hoy; quienes se preparan para el cambio disfrutarán de ellos, quienes hicieron caso omiso sufrirán el proceso de adaptación, lo cierto es que, al igual que en la Revolución Industrial, la IA traerá una enorme generación de riqueza que hará al rico más rico y al pobre menos pobre.

¿Habrá igualdad para todos? ¡No! Eso es una utopía venenosa, habrá grandes oportunidades para todos y nuevos retos en la organización social. ¿Destruirá el mundo la IA? No confundamos objeto con sujeto, el uso de la IA depende del ser humano y si se destruye el mundo será una decisión humana, no de la IA.