Un pueblo educado y un gobierno sabio reconocen las necesidades de su sociedad
Cuauhtémoc Monreal Rocha.- Entre México y Estados Unidos hay males tan espinosos que están guardados como si fueran secretos de Estado y, si los dirigentes de ambos países no toman las decisiones correctas para resolverlos, en lugar de ocultarlos, nunca se sabrá a qué acuerdos llegaron tales jefes de Estado de allá y de acá.
Los tiempos actuales, desde el punto de vista político, están muy convulsionados, muy difíciles, muy azarosos, para los gobiernos de ambos lados de la frontera y, según los enterados, la reunión de la doctora con su homólogo Trump, en la final de la Copa Mundial de Futbol 2026, allá en Nueva York, fue positiva, aunque haya sido brevísima, porque puede dar más resultados que mil llamadas telefónicas y eso sería muy bueno para las relaciones bilaterales.
Y hay algo de razón en lo anterior, pues todos los problemas binacionales pendientes tendrían que destrabarse para beneficio, principalmente, de México, sobre todo la papa caliente del narcotráfico, sin dejar a un lado el grave problema migratorio y la extradición de los narcopolíticos morenistas que, bien o mal, están siendo protegidos, debidamente, por el beneficio de la duda.
Desde luego, no todos los problemas se pueden solucionar al instante ni al mismo tiempo, eso es obvio, pues muchos de ellos seguirán escondidos en los pasillos secretos de ambas naciones, bajo el argumento de que es en beneficio del bien común y no hay quien los baje de su macho.
Claudia le exige a Trump pruebas, pruebas, pruebas, y este, que es el rubio que nadie quiere, dice que los cárteles mexicanos son una amenaza para la seguridad del Coloso del Norte.
Veremos qué sucede de aquí a noviembre y qué resultado dará el discurso mañanero que, desde Palacio Nacional, un día sí y otro también, se le dirige al pueblo “bueno y sabio” en tono triunfalista, aunque la cruda realidad les demuestra a todos los mexicanos otra cosa. Y no tocamos, en esta ocasión, a la Fiscalía General de la República porque ya se nos agotó el espacio y el editor tiene un genio de los mil demonios.
Pero antes: ¿Cuál es el colmo de un libro? Pero no de los de Marx, agregamos nosotros: que en otoño se le caigan las hojas. Vale.
#es Andy



