Especialistas consideran que aún existen alternativas para fortalecer a la industria manufacturera en la frontera, entre ellas igualar las condiciones salariales con el resto del país y diseñar programas IMMEX exclusivos para esta región. También señalaron que la guerra arancelaria podría abrir nuevas oportunidades para atraer inversiones y recuperar competitividad.
La disminución de empleos en las maquiladoras se relaciona con varios factores económicos. Uno de los principales es el aumento en los costos laborales, ya que el salario mínimo en la frontera es considerablemente más alto que en otras zonas del país, lo que ha reducido el atractivo para las empresas manufactureras.
A esto se suman reformas laborales que han incrementado los gastos operativos de las compañías, como el aumento en los días de vacaciones y otras medidas que aún están por implementarse por completo, entre ellas la reducción de la jornada laboral y la “ley silla”. De acuerdo con especialistas, estas condiciones se han complicado aún más por las presiones económicas provenientes de Estados Unidos.
Otro de los factores que afecta al sector es el endurecimiento en la supervisión de los programas IMMEX. Expertos explicaron que, tras ampliarse estos esquemas a otras partes del país, algunas empresas hicieron un uso inadecuado de ellos, lo que llevó a las autoridades a aplicar controles y revisiones más estrictas



