Inicio Perspectiva Chihuahua 2027: Maru despeja el camino a Washington y Sinaloa se enfría

Chihuahua 2027: Maru despeja el camino a Washington y Sinaloa se enfría

Dr. Fernando A. Herrera M.- En la carrera por la gubernatura, de los aspirantes de Morena, Cruz Pérez Cuéllar está por delante. Las encuestas de CE Research, Mitofsky y MetaMetrics lo colocan entre 33% y 40% dentro de Morena, con una ventaja clara sobre Andrea Chávez.

No se trata de reconocimiento, es la estructura que los Pérez Cuéllar han construido en Juárez, ¡y vaya que pesa!, es, con mucho, el municipio más grande del estado y con números que le podrían dar a Morena la victoria que ansía frente al PAN.

María Eugenia Campos debe quedar libre de culpas y eso es clave para bajar la espuma con Estados Unidos. Es lo que más conviene a la presidenta y asumir que el operativo de Chihuahua con agentes de la CIA fue un acto de cooperación en seguridad y nunca una entrega de soberanía.

La gobernadora abrió la investigación, pero antes se había sentado con Omar García Harfuch y con la presidenta Sheinbaum para los acuerdos rarámuri, y les demostró que en Chihuahua se sabe trabajar con los acuerdos de la presidenta con la gente de Washington, sin poner en riesgo –y mucho menos– romper la relación bilateral.

Exonerarla públicamente le conviene a la presidenta, también desactivar el ruido que se ha levantado, innecesariamente, en el Senado porque así le devuelve a México, y a ella misma, un interlocutor confiable en la frontera justo cuando más se necesita.

Mientras tanto, la presidenta debe empujar para que Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza se queden tranquilos y quietos en la cómoda congeladora en la que los han metido. Además de reconocer tácitamente que la acusación de Estados Unidos los ha expulsado de la agenda nacional, y aunque la Fiscalía determinó, por el momento, que no hay elementos para actuar en México, le conviene jugar bien sus fichas.

Rocha pidió licencia, Inzunza se aferra, todavía, al escaño, pero ninguno tiene ninguna ruta para crecer. Están fuera y más vale que así sea, además de que es conveniente que permanezcan fuera de la discusión de 2027. Apenas podrían ser útiles como recordatorio de lo que pasa cuando un expediente se judicializa en Washington antes que en México. Es una lección.

El escenario le quedará limpio: Cruz o Andrea en la sucesión de Chihuahua, Maru jugará sus cartas, en acuerdo con el CEN del PAN, pero además les ayuda a mantener abierto el canal con Estados Unidos sin cargas penales y, al mismo tiempo, Sinaloa se le enfría hasta que pase la tormenta… Si es que pasa.

La trampa de los 60 días

“Detengan a estas personas de manera precautoria, con urgencia y con fines de extradición y, de acuerdo al tratado, en 60 días le presentaré las pruebas para soportar la petición formal de extradición de todos y cada uno de ellos”.

Eso fue lo que Washington le puso sobre la mesa a México. No fue una charla. Fue una orden de cumplimiento del tratado. Detener, custodiar y esperar el expediente completo en dos meses.

La presidente habló de soberanía, de dignidad, de no sé cuántas cosas que no vienen al caso. Se nota, a leguas, que no le explicaron el ABC del tratado. Salió al ruedo sin asesoría, solo se llevó la porra. Se extralimitó.

Cuando debió decir “procedamos con la detención provisional”, prefirió adelantar la negativa con el discurso que conocemos. Error de principiante, con potenciales consecuencias para el Estado Mexicano. Al no haber detenidos, no arranca el plazo de los 60 días y Estados Unidos podrá pedir la extradición formal en cuando tenga listo el expediente.

Y aquí viene lo que nadie le dijo en Palacio: si batea la extradición, el tratado de extradición la obliga a investigar. Y no es retórica, es texto firmado. Si niega la entrega, se obliga a abrir carpeta por los mismos delitos que señaló Estados Unidos.

Si la Fiscalía sale con “ya se investigó y no encontramos elementos”, Estados Unidos no enviará un simple extrañamiento diplomático, recordemos que en julio concluye la revisión del T-MEC y la Casa Blanca ya advirtió que la cooperación en seguridad es parte de la factura.

La presidente sabe cómo han celebrado cada entrega de fugitivos, como prueba de buena fe y han filtrado, más de una vez, la idea de dejar morir el tratado si México no coopera. La ICC México (Cámara Internacional de Comercio) ya advirtió que esa revisión puede terminar sin transición.

Estados Unidos no necesita romper el T-MEC de un plumazo. Le basta con apretar donde duele: reglas de origen para autos, con revisiones aduaneras eternas, certificaciones que se atoran, presión en pagos digitales y energía. Todo está en la mesa y todo se cobra con la misma moneda: confianza; perderla no debería ser opción.

La presidente tenía una salida limpia. Cumplir el tratado, detener, turnar al juez y ganar tiempo. Eligió la salida ruidosa. Se compró un problema judicial adentro y un problema comercial afuera.

La gran interrogante es: ¿cuidará a su movimiento o cuidará a México?

Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx

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