Omar Bazán Flores.- La autorización del cambio de uso de suelo para un predio ubicado al norte de la ciudad abre la puerta a la instalación de una planta de economía circular que, según lo expresado por el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, podría iniciar operaciones antes del plazo máximo de cinco años. Esto colocaría al municipio en una posición estratégica dentro de las políticas ambientales emergentes y en el debate nacional sobre infraestructura sostenible y gestión de residuos.
Se ha informado la intención de reclasificar más de 44 hectáreas para permitir la construcción de un Centro de Economía Circular.
El terreno en cuestión está conformado por nueve parcelas y se encuentra rodeado por vialidades estratégicas como la avenida De las Industrias y el propio Libramiento Oriente, además de vías ferroviarias y calles urbanas.
La zona norte se encuentra en franco crecimiento y, según el documento oficial, cumple con condiciones físicas, topográficas y de accesibilidad que facilitan el desarrollo de infraestructura para el manejo integral de residuos, así como una conexión directa con las principales rutas de traslado.
El proyecto plantea un modelo que suena lógico y que hasta el momento existe en pocos estados.
El Centro de Economía Circular tendría como función recibir, separar, clasificar y compactar residuos reciclables, además de tratar aquellos desechos que no pueden ser aprovechados.
Posteriormente, los residuos serían trasladados al relleno sanitario del sureste de la ciudad utilizando el Libramiento Oriente, lo que permitiría optimizar rutas, reducir tiempos de traslado y disminuir impactos en zonas urbanas densamente pobladas.
Uno de los puntos más relevantes es que se pretende reducir de manera significativa la cantidad de basura que hoy llega directamente al relleno sanitario.
Se tiene la intención de que este centro podría disminuir emisiones contaminantes y costos asociados a la disposición final de residuos, un problema que la ciudad arrastra desde hace años y que se ha vuelto cada vez más evidente.
Desde el punto de vista legal y de planeación urbana, el acuerdo se sustenta en el Plan de Desarrollo Urbano Visión 2040 y en la Ley de Asentamientos Humanos del Estado. Para hacerlo viable, el predio dejó de estar clasificado como Preservación Ecológica y pasó a Equipamiento General, una modificación que fue avalada por la Comisión de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento.
Esto implica que el municipio, como propietario del terreno, asume también la responsabilidad directa de cumplir con toda la normatividad ambiental vigente.
El documento oficial señala que el centro contará con medidas de mitigación ambiental: una planta recicladora cerrada, pisos sellados y programas de manejo adecuado de residuos para evitar afectaciones al entorno. Además, se promete que el proyecto traerá beneficios sociales y económicos, como la generación de empleos, el impulso a la economía circular y una menor presión sobre los servicios de recolección.
Creo que el verdadero reto estará en la ejecución, la transparencia y la vigilancia ciudadana.
Proyectos de esta magnitud pueden representar una oportunidad para avanzar hacia una ciudad más sustentable, pero también exigen seguimiento constante para garantizar que los compromisos ambientales y sociales se cumplan. La economía circular no debe quedarse como un concepto moderno, sino hacerse realidad, como hemos estado insistiendo.



