Rafael Espino.- Bajo el liderazgo del diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, recientemente se celebró en la Cámara de Diputados el foro “Una aproximación multidisciplinaria al fracturamiento, hidráulico”, con el fin de intercambiar ideas en torno a los retos y oportunidades que plantea el aprovechamiento en México de los recursos no convencionales, desde una perspectiva técnica, económica, regulatoria, ambiental y social.
En el citado foro participaron especialistas de la academia, la industria, el gobierno, particularmente de Petróleos Mexicanos (Pemex), de la Secretaría de Energía y de diversas organizaciones de la sociedad civil, incluida la Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Petroleros (Amespac), que me honro en presidir.
La pertinencia del foro radica en la crítica situación energética en la que se encuentra nuestro país, por el desbalance estructural existente entre producción y consumo de hidrocarburos.
Hasta 1993 fuimos un país energéticamente superavitario. Lamentablemente, desde el 2004, año en que México alcanzó su mayor producción de hidrocarburos, hemos experimentado una declinación constante en la producción, a tal grado que actualmente estamos en aproximadamente un 60% y 25% por debajo de aquellos máximos históricos, en petróleo y gas natural, respectivamente.
Como resultado, mantenemos una dependencia crítica de las importaciones, particularmente de gas natural proveniente de los Estados Unidos de América, que actualmente cubre el 70% de nuestra demanda interna y que se utiliza para producir alrededor del 63% de la electricidad nacional, comprometiendo severamente el recuperar nuestra soberanía energética, que consiste en producir nacionalmente la energía que consumimos, sin depender de las importaciones.
Por ello, analizar la viabilidad en la explotación de los yacimientos no convencionales resulta tan relevante, máxime si consideramos que, de acuerdo con estimaciones recientes, el 57% de los recursos prospectivos totales del país se encuentran en estos yacimientos de petróleo y gas de lutitas.
El potencial geológico es enorme. Solo lo documentado en cuencas como Burgos, Sabinas y Tampico Misantla, representa aproximadamente 66,000 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, un volumen superior a toda la reserva extraída en la historia de México.
Como conclusión del foro en cuanto a la explotación y aprovechamiento de los yacimientos no convencionales, se coincidió en se requiere instrumentar una visión de largo plazo, alejada de criterios y tiempos políticos.
Una estrategia que logre certidumbre jurídica e incentive la inversión, fortalezca las capacidades nacionales y favorezca la incorporación de tecnologías modernas para mejorar la competitividad del sector energético nacional en su conjunto.
Debe existir un marco regulatorio sólido, con supervisión permanente, transparencia, protección de los recursos hídricos, control de emisiones, escuchar y dar participación a las comunidades en donde se realicen las explotaciones, así como cumplir con la legislación ambiental.
Dada la intensidad del capital y el riesgo técnico inherente a estos yacimientos es necesaria la participación del capital privado, por lo que se recomiendan contratos y asociaciones atractivas, junto con la adopción de un régimen fiscal competitivo y diferenciado.
Finalmente, no menos importante, el sustentar las decisiones en evidencia científica y no en posturas dogmáticas.

