Benjamín Carrera (Representante estatal de la SADER).- El día de hoy, la Presidenta Claudia Sheinbaum presentó la propuesta de reforma electoral que el Congreso de la Unión analizará posteriormente; abarcando diez puntos concretos que parten de cuatro ejes concretos: austeridad, representación directa, la participación ciudadana y la transparencia. No consiste en un ajuste meramente técnico: es una respuesta clara al reclamo histórico de las y los mexicanos por elecciones justas, cercanas y ya de pasada, más baratas.
Esto último a colación de los datos históricos que arrojan que las elecciones en México son de las más caras del mundo, en comparación con países como Brasil, Estados Unidos, Francia y Rusia, donde el número de electores es dos o tres veces mayor; esto ya lo advertía el Gobierno Federal en 2022, por lo que esta reforma toma como uno de los ejes, la austeridad, lo que significa que los recursos se optimizan para destinarse directamente al proceso electoral, en vez de para bonos y sobresueldos de funcionarios de los organismos electorales y los partidos políticos, reduciendo costos para poder atender necesidades apremiantes como salud, educación y programas sociales.
Ahora bien, la reforma contempla, además, el fin de las listas de cúpulas políticas dando paso a la representación real: ahora, todas y todos los candidatos tendrán que buscar de manera directa el voto de la ciudadanía, sin “dedazos” ni listas elaboradas en las oficinas centrales de los partidos políticos, lo que fortalece el vínculo entre la población y sus representantes, fomentando la responsabilidad pública de quienes buscan servir al pueblo.
Siendo una reforma punta de lanza, se regula por primera vez el uso de la inteligencia artificial y los bots en campaña, a fin de reducir riesgos de manipulación y la difusión de información falsa que distorsione la intención del voto del electorado, privilegiando que cada voto refleje la voluntad auténtica de la mayoría.
Es así que la verdadera fortaleza de esta reforma, es reivindicar el poder para la gente, robusteciendo mecanismos como las consultas populares, iniciativas ciudadanas y la democracia participativa en todos los niveles.
¿Cómo impacta todo esto en la vida diaria? Redirigiendo recursos para mejorar la situación de la población, impulsando el salario mínimo, pensiones y programas sociales que benefician directamente a las personas y no a los partidos políticos, además de representación cercana, transparencia, rendición de cuentas, mejoras en las instituciones y mayor participación de las personas para incidir en la vida pública y las decisiones.
En suma: esta reforma no reduce los derechos, los amplía para la población que es quien vota, quien sostiene el aparato gubernamental, fortaleciendo las elecciones para ser más baratas, directas y honestas.
La transformación sigue su curso para que el poder sirva al pueblo y no al revés. En un país donde, durante décadas, se vivió una simulación de democracia, avanzamos con paso firme hacia el segundo piso de la Cuarta Transformación.

