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Piratas a la vista, en pleno siglo XXI

Dr. Alfredo Morales González.- Llamada Jolly Roger, bandera negra con una calavera utilizada por los piratas para ocasionar pánico en la población. Expertos principalmente en las mentiras, embustes y en el diestro manejo de las armas, atacaban barcos para robar oro, joyas, comida y ropa. Fue tanto su éxito que poco a poco fueron adueñándose de territorios completos.

Entre algunos piratas famosos del Atlántico y el Caribe podemos mencionar a Edward Teach,un temido marino inglés que operó en las Indias Occidentales a bordo del Queen Anne’s Revenge y cultivó una imagen aterradora. Henry Morgan, el célebre almirante galés que atacó posesiones españolas en el Caribe, incluyendo el asalto a Panamá en 1671. Y por supuesto a Bartholomew Roberts (Black Bart), considerado uno de los más exitosos de la historia, capturó más de 400 barcos antes de morir en combate en 1722.

En la actualidad han cambiado las espadas y los grandes barcos por tecnología avanzada, que les permite reproducir medicinas, películas, videojuegos, ropa, calzado, libros, bebidas y un sinnúmero de productos, utilizando de manera ilegal marcas comerciales establecidas.

Además de seguir controlando territorios y dirigiendo pueblos enteros, han evolucionado, ya que se han preparado, estudiado y hasta visten elegantemente para causar confianza a la gente. Sin romanticismo, hoy no buscan tesoros enterrados ni luchan por libertad; operan como organizaciones criminales o mafias transnacionales y hasta dueños de grandes empresas.

La piratería nació junto con el comercio marítimo. Los registros más antiguos datan del siglo XIV antes de Cristo con los asaltos de los Pueblos del Mar en el Mediterráneo. Sin embargo, la etapa más famosa y conocida surgió en los siglos XVI a XVIII en el mar Caribe, creándose el monopolio español cuando España acumuló grandes riquezas de América, lo que desató la envidia de potencias rivales como Inglaterra, Francia y Holanda.

Al terminar las guerras entre potencias (como la Guerra de Sucesión Española, en 1715), muchos marineros perdieron su empleo. Sin trabajo ni dinero, decidieron operar por su cuenta al margen de la ley, convirtiéndose en piratas puros en lugares clave como Nassau. Siendo presas fáciles para la captación de nuevos piratas… ¿les suena algo conocido, como lo que sucede en México y muchas partes del mundo? La gente sin recursos, sin dinero, sin trabajo… siguen siendo presas fáciles para el crimen organizado.

De acuerdo con reportes de la American Chamber of Commerce (Amcham) y la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias (Unefarm), los fármacos encabezan la lista de los productos más pirateados en el país, impulsados principalmente por el comercio electrónico y la venta informal.  Las autoridades mexicanas, encabezadas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), realizan aseguramientos y emiten constantes alertas sanitarias para frenar la distribución de estos insumos.

Sí, los piratas todavía existen en la actualidad. No usan barcos de vela, parches en el ojo ni loros en el hombro, sino lanchas rápidas a motor, fusiles de asalto y teléfonos satelitales. Atacan grandes barcos de carga y petroleros para robar mercancía o secuestrar tripulaciones a cambio de rescates millonarios.

Existen figuras históricas que pasaron de la piratería o el corso a ejercer el poder político y el gobierno formal. El caso más célebre en la vida real es el de Sir Henry Morgan, un corsario y pirata galés que aterrorizó los dominios españoles en el Caribe durante el siglo XVII y terminó siendo nombrado Sir y gobernador de Jamaica. Y muchos otros que le siguieron, aprovechando sus habilidades para hacer su carrera política. Y así, transcurridos los tiempos, hasta llegar a la actualidad, que visiblemente alcanzamos a ver “Piratas a la vista, en pleno siglo XXI”.

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