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Para afuera

Un maestro es una brújula que activa los imanes de la curiosidad, el conocimiento y la sabiduría en los alumnos. Ever Garrison, pedagogo mexicano

Cuauhtémoc Monreal Rocha.- Tres países de América Latina, desde tiempos inmemoriales, han discutido cuál fue el primero donde se fundó la primera universidad: Perú, República Dominicana y México; ojalá los historiadores en este siglo XXI despejen la incógnita de esta antigua polémica que, si bien no perjudica la cultura, sí ha permitido que individuos nefastos se enquisten en las mismas y haya que echarlos para afuera, porque envenenan a la juventud. Difícil, pero no imposible.

Lo anterior lo escribimos en “picada” para aterrizar suavemente en una universidad pública mexicana, la UAM, de donde egresó un nefasto personaje, de nombre, no de apellido, Marx, que al paso del tiempo, después de ser maestro de tiempo completo en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, ingresó, como falso redentor social, a la política en las filas de Morena, logrando cautivar a la ex primera dama de este país, doña Beatriz Gutiérrez M., lo que le valió que YSQ lo enquistara en la Secretaría de Educación Pública, en su Dirección General de Materiales Educativos, para, entre otras cosas, elaborar el nuevo libro de texto acorde con los principios de la dizque “nueva escuela mexicana” creada por el aldeano de Macuspana.

El doctor en letras hispanoamericanas, o algo por el estilo, llegó a la dirección mencionada con mano dura y cometiendo una serie de tropelías, sintiéndose, si no protegido por la ex primera dama, sí apoyado, hasta que las quejas llegaron al secretario de Educación Pública y de allí a la señora presidenta, quien ordenó la inmediata remoción del susodicho Marx, el cual se negó a abandonar la oficina bajo una serie de argumentos baladíes que no le valieron; pero el daño a la niñez mexicana ya estaba hecho.

Marx pasó por alto, dado su dogmatismo, que el libro de la nueva escuela mexicana, que él creó, no educa: solo siembra ignorancia, división y condena a las nuevas generaciones al abismo, a la oscuridad intelectual; la sociedad debe rescatar de las garras de la ignorancia, de las falsas ideologías y de esta clase de nefastos individuos dogmatizados, luchando denodadamente por una educación que forje positivamente el futuro de la niñez mexicana.

No se debe permitir que los infantes sean rehenes de un régimen autoritario, autócrata, que solo desea formar, para el mañana y para mantenerse en el poder, ciudadanos fracasados, dóciles, hasta convertirlos en tontos útiles, tal como lo pretenden los nefastos tipos de la izquierda, como el tristemente célebre doctor en literatura hispanoamericana que, para desgracia de la juventud universitaria juarense, vuelve a las aulas para seguirla envenenando y obstaculizándola hasta donde sea posible, para que no puedan cumplir, como jóvenes ávidos de conocimiento, sus metas, sus sueños y sus anhelos de ser, el día de mañana, buenos ciudadanos mexicanos, dispuestos a servir, en plena libertad y democracia, a su país, a su nación, a su patria: México.

Para relajarse sin rajarse: el maistro tipo… no decimos el nombre, pero imagínenselo.

—Pepito, dime dos palabras que tengan tilde.

—Fácil, maistro: Matilde y Clotilde.

—Vale.

#EsAndy

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