Al escribir pretendo describir aquello que ha hecho daño y cómo se han logrado mejores escenarios ante las equivocaciones de aquellos dueños absolutos de la verdad que suelen inhibir los sueños de una sociedad global que aspira a lo mejor
Dr. Arturo Castro.- Al descifrar las historias que la sociedad tiene, se tiene que pensar en la imaginación, en la experiencia de vida y en los escritos de aquellos que con sus palabras entendieron los sucesos para ofrecer testimonio a las generaciones posteriores.
El amor, las guerras, la paz y muchos cambios más han transformado la forma de vida personal y colectiva en la búsqueda de lo correcto y las bondades de un mejor entendimiento y a la vez contar con mejores niveles de convivencia y conveniencia de la sociedad.
Se puede explicar lo que ha sido, es y será la vida entera con sus pasiones y comprensiones a veces tarde que provocan algunos pecados capitales con un saldo de intolerancia y crueldad humana, la almohada que provoca un sueño para combatirlos, el abrazo y el respeto ante todo.
Al escribir pretendo describir aquello que ha hecho daño y cómo se han logrado mejores escenarios ante las equivocaciones de aquellos dueños absolutos de la verdad que suelen inhibir los sueños de una sociedad global que aspira a lo mejor.
Aunque el temor a lo desconocido siempre ha existido, destaca la importancia, tanto de los héroes públicos como de los que en secreto han producido grandes cambios que dependen de sus acciones, más que de las palabras que cambian la mente de las personas cultas.
Todo mundo es culto por naturaleza, lo interesante es que la censura viene del deseo fanático de aquel líder que quiere que el escenario de vida sea como él quiere, la censura existe y el pensamiento convertido en acción libera lo necesario para premiar y castigar.
La honestidad y el entendimiento son una forma natural de ser lo que se es o se quiere ser; lo liberal, conservador o lo que sea de los liderazgos es lo de menos cuando se trabaja por un bien común, por una justicia social anhelada en todo momento.
Terencio, aquel filósofo griego, pronunció que nada de lo que atañe al hombre me es ajeno, frase replicada como propia por algunos políticos que no crean su propio legado y que la sociedad acepta como de ellos, al desconocer el origen, esto no es un asunto de estudiar, sino de honestidad para evitar el plagio.
No se conoce porqué se ocultan datos del sistema político, enfocado a crear un nuevo carácter ciudadano, a enfocar sus problemas y sofocar sus inquietudes de desarrollo a cambio de la felicidad que le otorga su estatus social.
A grandes males, grandes remedios, a pesar de no actuar en la misma forma, ya que dos personas no piensan igual, se requiere de redención para convertir las ideas en acciones, la sociedad mayoritaria no sabe lo que quiere, busca lo que no necesita en cualquier lugar.
En cambio, las minorías convertidas en élites de poder, manejan a su antojo cualquier tipo de políticas que les permiten un dominio perenne y sin contratiempos, el país es sagrado, todo lo es, desde el presidente y el que aplaude, el ángel de la iglesia y el abuelo del asilo.
La sociedad tiene alucinaciones, culpas y ofrece el perdón. Nace, vive y muere sin saber quién es; asimismo, la política y otros temas se presentan como una calamidad social que explota su sensibilidad en toda su extensión.

