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Nostalgia vs presente: la oportunidad de Chihuahua

Dr. Fernando A. Herrera M.- El proteccionismo de Donald Trump tiene que ver con la nostalgia; sin embargo, la realidad le demostrará que recuperar la manufactura tradicional sería un fracaso.

En la fantasía, imagina aquellas fábricas de automóviles repletas de estadounidenses ensamblando motores y, de paso, creo que hasta los ve en los campos agrícolas cosechando el alimento de la nación.

La realidad laboral en Estados Unidos cuenta una historia distinta. La mano de obra para esa industria que añora, y más aún para el campo, no existe. Aquellos trabajadores viven de la seguridad social y arrastran rencores por el bajo poder adquisitivo de sus pensiones.

Hasta la década de los 80, completar la high school era la meta de una parte importante de la sociedad. Les alcanzaba para tener empleo, casa, auto y 20 dólares para el six del fin de semana.

Pero su mundo cambió: con enojo y frustración vieron irse a la manufactura, mientras que el trabajo en el campo, jamás fue una opción para ellos.

Las familias estadounidenses comprendieron que el bachillerato no era suficiente. Había que estudiar más para aspirar a las comodidades de su infancia.

Aquel bienestar ahora se alcanza en los sectores de servicios, financiero, tecnológico y de inteligencia artificial.

Ante este escenario, la única alternativa para que la manufactura regrese y se quede en Estados Unidos es la automatización y la robótica que, de paso, conlleva un aviso para Chihuahua.

Hay que dejar atrás, de manera definitiva, la era de la “maquila de ensamble” para transformarse y estar a la altura de los tiempos.

Chihuahua se consolidó como el principal exportador de México por la manufactura. Por eso hay que prepararnos para esta ventana de oportunidad que abriría opciones de todo tipo. Si mejoramos los programas de estudio para graduar técnicos calificados, nuestros jóvenes podrían liderar esas nuevas líneas de producción automatizadas.

Por otra parte, Chihuahua y estados vecinos tienen mano de obra disponible para el campo, la cual debemos impulsar mediante programas de movilidad laboral ordenada, similares al modelo vigente con Canadá o al Programa Bracero, acuerdo binacional histórico firmado entre México y Estados Unidos que permitió que millones de trabajadores agrícolas mexicanos cruzaran la frontera para trabajar temporalmente en los campos de cultivo de Estados Unidos.

Volvamos a lo que necesitamos:

Modificar los programas universitarios y técnicos para adecuar profesiones y las habilidades de nuestros jóvenes técnicos a la manufactura moderna. Esto es visto como una opción académica, pero es una urgencia económica.

La nostalgia de Trump es nuestra coyuntura. Mientras entiende su realidad demográfica y laboral, Chihuahua tiene las manos, el talento y la ubicación geográfica para reclamar el futuro. La tecnología y la evolución agrícola está pasando y hay que decidir si nos subimos a esta era de la transformación o nos quedamos estancados en el recuerdo de lo que un día fuimos capaces de ensamblar.

Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx

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