Dr. Fernando A. Herrera M.- Algunos políticos padecen una obsesión crónica por construir megaobras alimentadas por la ocurrencia o el capricho; otros, más astutos, lo hacen a propósito para manipular presupuestos que drenan al erario de forma permanente.
Para una familia que administra su hogar, el presupuesto es sagrado; si planean construir un cuarto extra y terminan gastando el triple, la deuda los asfixia de inmediato.
Pero cuando el ejecutor es el Estado, la lógica familiar se borra para dar paso a una sangría financiera colectiva: para simular que sus errores no cuestan, el gobierno recurre a vaciar fideicomisos, desmantelar fondos de salud y educación, y dejar sin recursos a estados y municipios en materia de seguridad.
El Tren Maya tenía un presupuesto inicial tope de entre 120 mil y 150 mil millones de pesos, pero cerró superando los 500 mil millones; sin embargo, el verdadero crimen económico se mide hoy, pues la obra pierde 27,697,000 pesos diarios. De acuerdo con los estados financieros oficiales analizados por El Universal, sus raquíticos ingresos comerciales apenas cubren el 7.5% de su costo de funcionamiento, convirtiéndolo en un barril sin fondo.
La Refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, es un caso de estudio mundial por su ineficiencia presupuestal, al costar más de 21 mil millones de dólares frente a los 8 mil millones prometidos. Las promesas de autosuficiencia se ahogaron en la realidad técnica: la planta se construyó con un sobrecosto inflado a casi el triple de su estimación original, opera muy por debajo de su capacidad debido a fallos e incidentes constantes, y hoy genera un desperdicio financiero brutal de recursos públicos que se queman continuamente solo para intentar mantener a flote su deficiente infraestructura.
El Corredor del Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, vendido como el magno sustituto comercial del Canal de Panamá, se anunció con un costo de 20 mil millones de pesos, que terminó triplicándose. Hoy sobrevive artificialmente gracias a un subsidio gubernamental que absorbe el 97% de sus costos totales de operación, mientras lidia con vías deficientes y tramos constantemente paralizados por descarrilamientos. Anualmente, el erario tiene que inyectarle un subsidio brutal de más de 24,200 millones de pesos para mantener la ilusión de un corredor comercial que estructuralmente está en el abandono.
El complejo aeroportuario del AIFA y su aerolínea satélite, inyectada por el régimen, Mexicana de Aviación, completan este boquete financiero. Por un lado, el aeropuerto de Santa Lucía se mantiene como un elefante blanco que requiere más de 744 millones de pesos anuales en subsidios públicos solo para cubrir sus costos de operación básicos.
Por el otro, Mexicana de Aviación vuela con los motores encendidos rumbo a la quiebra técnica, registrando una pérdida desastrosa de más de 2.5 millones de pesos diarios por operar rutas semivacías; dinero de tus impuestos que se evapora cada 24 horas.
Para blindar esta información y evitar que la ciudadanía conociera que estas obras nos cuestan miles de pesos por cada minuto que pasa, el Gobierno Federal las catalogó bajo el sello de “seguridad nacional”, sepultando la transparencia.
El costo de esta política mal administrada no se mide solo en billetes; se mide en ecocidio y en vidas humanas. El discurso oficial califica de “daños menores” las perforaciones al sistema de cenotes de la península o los accidentes fatales de los trabajadores, queriendo convencernos de que son magníficas obras con costos colaterales insignificantes “en aras de la patria”.
Lo cierto es que las megaobras se construyeron a precio de oro, se mantienen con el esfuerzo de los contribuyentes, destruyen la naturaleza y abren una herida financiera imposible de cerrar.
Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx
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