Dr. Fernando Antonio Herrera Martínez.- Los animales humanos somos gregarios, vivimos en comunidad, nuestra dependencia o interdependencia impide que podamos vivir como un puma, que resuelve su vida por sí mismo y se reúne solo para apareo. Animales políticos al fin, los seres humanos obligados a convivir somos objeto histórico para provecho de otros; plusvalía, diría Marx (explotación del hombre por el hombre).
La célula familiar es la representación de excelencia de lo que se ha logrado con la civilización. La política tiene o tenía como fin arreglar los conflictos propios de una comunidad. Nada que ver con la corrupción de todas las épocas, pero intrínseco en la condición humana y su libre albedrío.
La primera especie de corrupción que se conoce, de niños, son discusiones entre padres, en las que de niño tomas partido o eres usado para inclinar la balanza. A veces terminan en divorcio y sigue el juego del reparto, de la razón o del odio; los hijos en medio y sin saber tienen que decidir.
Pero cuando el odio prevalece y echa raíz te vuelves correo de uno y otro, como en la política, pero allá son embajadores. Llevan declaraciones de guerra o llevan regalos o a pedir préstamos. Todo, en menor escala, pero tan importante en el núcleo familiar como entre naciones. N veces odié a mis padres, N veces dije palabras o hice acciones de vergüenza por odio y venganza.
La Guerra de Ucrania es igual en muchos aspectos; allá se pierden miles, cientos de miles de vidas por ambición de hombres que se creen buenos y aseguran que los otros son malos, pero es lenguaje, la verdad es el puro origen del homo sapiens, con todos los defectos que conocemos.
Así se hacen obras o se promete oro, incienso y mirra, como si los reyes magos fueran y vinieran a su antojo o en abuso de metáforas. López Obrador dijo: El ejército al cuartel, salud y medicinas para todos, no más corrupción, bla, bla.
Yo robé a mamá y luego traté toda mi vida de tenerla como una reina, pero la culpa no me dejó jamás. Hay quien le dijo a su papá: ¡te vas a morir como un perro! Y se condenó de por vida con un gran peso emocional. México saldrá de este horror, la guerra terminará, algún día hallaré consuelo por no hablar aquello a tiempo con mamá, y quien dijo a su padre ya lo procesó y en paz quedó.
El mundo da vueltas. Nada es para siempre, ni la vida de una persona, ni la guerra, ni el odio o el amor, pero la felicidad para quien quiere vivirla, se encuentra en el camino y vicisitudes de la vida. La democracia siempre es perfectible, solo la muerte la lleva en perfección, sin distingos y empareja el marcador.
Hay que ver la vida con ojos de amor, porque es un milagro, así los problemas no te agobian; si sufres, reviértelo, eso depende de cada quien; el dolor será inevitable por pérdidas dolorosas, pero aprendes con recuerdos hermosos a sobrellevarlo.
Nada ni nadie prevalece más allá de lo que el tiempo le dé. Analiza tu vida, da gracias a quien creas por lo que te ha dado o lo que has tenido y disfruta lo más que puedas, no te amargues ni empeñes tu vida en tener, lo mejor es lograr ser lo que tu corazón quiera y separa siempre un tiempo para ti, y para hacer lo que ames y te divierta.

