Dr. Fernando A. Herrera M.- El próximo martes los estadounidenses no votan por presidente, pero sí deciden cuánto poder le queda a Trump.
Hoy dos familias tienen peso político en cada partido: del lado republicano están los Trump y los Bush. Del lado demócrata, los Clinton y los Obama.
La unión de estos polos opuestos ya no es solo una hipótesis. En Texas, Neil Bush, hermano del expresidente, votó por adelantado por el demócrata James Talarico para el Senado, y su sobrina Barbara Bush donó a esa campaña. Que los Bush apoyen a un demócrata en Texas lo dice todo. Esa alianza tácita permitiría un control coordinado en el Congreso para aminorar los daños de las decisiones de Trump.
A todos les preocupan la guerra y el deterioro del liderazgo estadounidense en el mundo, y en lo interno, la inflación desbordada y las actuaciones criminales del ICE.
La popularidad del presidente ronda los 32 puntos. Él sabe que puede perder ante la suma de los suyos con sus rivales, pero confía en su capacidad de negociación y, si hace falta, en su poder de veto. Se anticipan dos años difíciles: el poder presidencial contra un Congreso que tiene la llave de la caja.
Es difícil predecir los resultados, pero las encuestas coinciden en que la Cámara de Representantes parece perdida para los republicanos. El Senado está más reñido, porque solo se renuevan 35 de sus 100 escaños. En ambos casos la mayoría seguirá apretada, como ahora, pero probablemente del lado contrario.
Algunas cosas cambiarán en Washington, aunque no la ruta hacia México, que ya está echada a andar. Los próximos meses serán cruciales. Supongamos que pierde: antes de moderarse y empezar a echar vencidas con el nuevo Congreso, tendrá dos meses completos para seguir con su línea actual y estará bastante molesto. Yo veo venir un alud de presiones, peticiones y acciones.
¿Qué significa eso para nosotros? La administración Trump presionará para que haya un mando único en la lucha contra los cárteles: operaciones conjuntas, con personal estadounidense acompañando acciones armadas en territorio mexicano. La presidenta Sheinbaum lo ha rechazado una y otra vez en nombre de la soberanía, pero la presión no va a ceder.
Aquí en Chihuahua sabemos lo delicado que es el tema: el caso El Pinal, en el que se acusa a un exfiscal de traición a la patria por la presunta participación de agentes extranjeros en un operativo, lo muestra. También insistirán en que se proceda contra algunos de los acusados allá, sean políticos o funcionarios.
Algo debemos tener claro: México seguirá donde está, como vecino y principal socio, y eso no va a cambiar. Pero que habrá cambios, no lo duden.
Trump puede perder la mano en el Congreso, pero todavía le quedan cartas… Y en estos dos meses las va a jugar todas.
Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx
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