La turbulencia de los demagogos derriba los gobiernos democráticos. Aristóteles, filósofo griego
Cuauhtémoc Monreal Rocha.- Domingo de Pascua; con una hamburguesada familiar en Whataburger paliamos el hambre. Las mujeres de casa no quisieron hacer nada, para variar, y como donde manda capitán no gobierna marinero y con tal de llevar la fiesta en paz, pues pas, pas, pas a la tarjeta; o sea, tuvimos que usar todo el poder de la firma.
Entonces, con esto de los presidentes populistas de aquí y de allende el Bravo, todo anda de cabeza en ambos países. Ahora resulta que Mr. Donald Trump, como el cuadragésimo séptimo presidente de los Estados Unidos de América, resulta que en días pasados ya nos resultó ser un “hermano de la caridad”, al declarar “urbi et orbi” desde su fortaleza aérea, el Air Force One, que él no tiene ningún problema de que el “hermano” (el término fraternal es nuestro) pueblo cubano o sus dictadores reciban petróleo de donde sea, incluida la que era antes “la Madre Rusia” y que Putin quisiera restablecer, como nostálgico agente asesino de la KGB de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Nos causó sorpresa la actitud del populista gringo hacia Cuba o su tiranía; algo lo ha de haber puesto de buen humor; quizá haya cenado pancho o algo por el estilo, aunque a su edad ya no todo puede suceder, pero leamos:
“Les dije a mis funcionarios que, si un país quiere enviar petróleo a Cuba, ahora no tengo problema, sea Rusia o no”; lo anterior, a pregunta expresa de los chicos malos de la prensa que lo acompañaban en su avionzote.
El Gobierno de México y el dictador cubano ya pueden dormir tranquilos, porque los buques petroleros del mundo ya podrán atracar en los puertos de “la Perla del Caribe”, sin contratiempos ni impedimento alguno; lo que no sabemos es si la actitud del golfista yanqui se deba al humanismo norteamericano como solidario del humanismo mexicano, que nos da brillo en el mundo y que tanto se presume desde Palacio Nacional desde hace algunos ayeres.
Bien por los populistas altruistas del mundo; nos hicieron recordar a José Martí: …y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo ni ortiga cultivo, cultivo una rosa blanca.
Remate cuaresmal: Un judío: Señor, con la novedad que los peces que vos habéis multiplicado salieron contaminados con unas gotitas negras. Vale.

