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En la Hoguera

Se puede llevar el caballo al río, pero no se le puede obligar a tomar agua…No puede ser posible que un país tan poderoso como los Estados Unidos de Norteamérica culpe al narcotráfico de México por la muerte de 71,000 personas que murieron por sobredosis de fentanilo.

Según un agente retirado de la DEA, resulta que el cártel de Sinaloa y el Nueva Generación se han unido con mafias rusas y chinas para el control y venta del fentanilo en el país del Norte.

Cierto es que México siempre ha sido considerado como el corredor de la droga, simplemente recordemos el tráfico de drogas que se ha dado desde los años 80’s por la unión de los cárteles mexicanos y los colombianos. 

Pero lo que pasa hoy es que la adicción al opioide sintético llamado fentanilo ha resultado mortal para los adictos de nuestro vecino país. Sin embargo todos se preguntan desde hace años ¿cómo es posible que entre tanta droga a los EU y se distribuya hoy hasta por las redes sociales y sus autoridades no puedan parar todo desde sus aduanas o acaso les conviene la compraventa de drogas para luego decomisar los miles de millones de dólares a los narcotraficantes que detienen o que extraditan de México? 

Una sociedad en decadencia es muy difícil de recuperar porque ya perdió sus valores pero lo peor de todo esto es que en nuestro país también se van perdiendo miles de vidas, tanto por el trasiego como por el consumo de drogas.

Mas claro no canta un gallo… El combate a la delincuencia detonó la violencia política a gran escala a partir de la guerra al narcotráfico en el sexenio 2006-2012 del presidente Felipe Calderón, según fuentes del CIDE. 

El Centro de Investigación y Docencia Económicas, a través de la doctora Sandra Ley, llega a la conclusión de que los procesos de transición democrática, aunados a la fragmentación del poder político pudieron ser la causa del estallido e intensificación de las guerras en México así como su expansión a las esferas de la política local y la sociedad civil, porque al perderse la red de protección que había para la delincuencia, con la alternancia en el poder la violencia electoral todavía aumentó más.

Según las estadísticas de Data Cívica, a partir del 2018 al 2021 van 626 ataques a personajes ligados a la política en tiempos de elecciones. 

Según los autores de “Votos, drogas y violencia”, la doctora Sandra Ley del CIDE y Guillermo Trejo, concluyen que “detrás de la violencia política está el crimen organizado,  particularmente en el marco de las elecciones y opera principalmente en el ámbito local y la sociedad civil”, porque a diferencia de quienes los ven como grupos delictivos que operan en contra del Estado, Ley y Trejo los conciben como “grupos ilegales íntimamente relacionados con el Estado, porque sin su protección no pueden existir”, según sus investigaciones de más de dos décadas. En fin, visto lo visto y leído lo leído, dice más el silencio que mil palabras.

El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas que nunca se llenará… Mucho han dado de qué hablar estos días los comentarios que hizo Carlos Murguía en la Canaco respecto al apoyo del presidente municipal Cruz Perez Cuéllar para otorgar la licencia de construcción del tan añejo proyecto del Centro de Convenciones de Ciudad Juárez.

El presidente municipal declaró que las comentarios de Carlos Murguía denotaban ignorancia o perversidad, porque los terrenos de los que hablan para dicha construcción son propiedad federal y no depende solo del Municipio el que arranque tal proyecto. 

De lo que se trata, más que de malos entendidos, es de esa costumbre que han adoptado los empresarios, de hacer declaraciones al aire para presionar a las autoridades para que se les den los apoyos o los recursos para llevar a cabo algún proyecto público que a veces termina siendo privado.

Éste centro de convenciones de Ciudad Juárez es un proyecto que nunca se ha podido aterrizar con todo y los más de 100 millones de pesos que se les ha otorgado vía gobierno y de los cuales no se ha transparentado nunca su uso. Ya han pasado varios gobernantes y no han logrado convencerlos, porque para empezar nunca dejan claro el por qué tiene que pagarlo el gobierno y administrarlo un grupo de empresarios encabezado por Carlos Murguía. 

Para colmo, a este grupo se les culpa de haberse autonombrado patronato para la construcción del CCCJ con el objetivo de sacar ventajas tanto de los recursos económicos que se han destinado ya así como de los altos sueldos que se ponen por dirigir dicho consorcio. 

Se dice mucho que será un polo de derrama económica para los juarenses pero la verdad es que el grupo que persigue este proyecto sólo los incluye a ellos para decidir tanto la construcción como luego la administración del famoso CCCJ. 

En fin, que entre los malos entendidos, la incertidumbre de los gobiernos y los malos manejos que se han visto, no se avizora nada concreto.

Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados… El departamento de salud de los Estados Unidos de Norteamérica inició hace tres semanas el retiro de los productos de alimentos para bebés pues descubrieron que la materia con la que se elabora la fórmula para bebés está contaminada y pone en grave riesgo a los bebés que lo consumen. 

Lógicamente, esto dio pie a un gran desabasto en el vecino país y los padres de los de los niños llegaron al borde de la desesperación, exigiendo soluciones al gobierno vecino.  Con un poquito de olfato para explotar las oportunidades, los industriales de las fórmulas pediátricas mexicanas podrían haber hecho su agosto exportando a los Estados Unidos su inventario excedente pero no hubo tal suerte mi motivación para hacerlo.

Nos enteramos que el problema empieza a resolverse con la importación de fórmulas que les ofrecieron y que son producidas en países europeos. Y como siempre los nuestros se quedarán como los chinitos “nomás mirando” porque las oportunidades las pone Dios pero el aprovecharlas depende enteramente de nosotros.

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