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El trasvase

Dr. Fernando A. Herrera M.- El desgaste del poder es inevitable y hasta normal, pero en el México de nuestros días se está presentando un fenómeno raro. Cuando Morena cae en las encuestas, la oposición no sube; porque los puntos que pierde, que sería de esperar que cambiaran a las siglas de otro partido, se están formando en masa en la fila de indecisos. Otros pasan a los que declaran que no votarán por “ninguno” o de plano, se refugian en el silencio del no sabe o no contestó.

El ciudadano castiga retirando su confianza, pero se resiste a regresarla a los partidos del pasado. Es una especie de autobloqueo psicológico que frena lo que muchos llaman el “efecto péndulo”. Sin embargo, esto no es homogéneo ni igual en todo el territorio; ya hemos dicho en esta columna que México no es en política —al igual que en su geografía— un mapa plano.

En ese entendido, cuando Morena baja puntos en lugares de arraigo o bastiones de la oposición, el efecto péndulo sí se refleja. Hay tres estados, de los 17 en disputa, y tal vez algunos más, donde el bajón de uno es, en automático, la subida del otro. Tomaré tres para el ejemplo: Querétaro, Aguascalientes y Chihuahua; este último con una fuerza diferente y diversa.

Estas entidades son los ecosistemas compactos, de corte conservador –PAN– donde el modelo de desarrollo es local y funciona como un escudo. Si el proyecto de la Cuarta Transformación tropieza, el electorado que pensó en apoyarlos, no duda ni se dispersa; se reincorpora de inmediato a las estructuras políticas locales para blindar su estabilidad económica.

El bajón de Morena en esos lugares no genera dudas: responde con reafirmación y continuidad. El caso de Chihuahua es más intenso debido a su geografía política y a la distancia entre las dos ciudades más importantes, lo que propicia contrapesos y obliga al bipartidismo.

Mientras Ciudad Juárez, pese a todo, pareciera que amarra el arraigo guinda, en la capital se mantiene el dique azul y quienes pensaban cambiar ya no lo harían. Aunque el termómetro del estado, el pulso que definiría los márgenes de competencia, se ubica en el noroeste y en el centro-sur de la entidad.

Cuauhtémoc y Delicias son los dos ejes donde el comportamiento electoral adquiere una relevancia que puede hacer la diferencia. Hablamos de dos potencias agroindustriales: una, con un corredor comercial enorme y el hogar de la exitosa comunidad menonita; la otra, con similar importancia agrícola y comercial. En estas dos regiones, a las que se suman diversos municipios aledaños a sus respectivas zonas de influencia, los sectores productivos no toleran vacíos ni se mudan al abstencionismo cuando algo marcha mal, toman decisiones y se van por lo que les ha funcionado.

Si las políticas federales los afectan o los perfiles locales de Morena no llenan sus expectativas —ya sea por el eterno conflicto del agua o por la falta de apoyos al campo o, al final los disuaden las disputas internas del partido oficial—, estas franjas territoriales activan un voto de castigo inmediato.

Funcionan como un péndulo de voto útil directo. Productores y empresarios buscan la certidumbre institucional y económica, volcándose hacia la opción opositora sin escalas previas de indecisión.

El descontento con el oficialismo de México carece de un imán nacional que lo unifique. Pero en el norte y en el Bajío, las realidades que vive su gente se demuestran a través de acciones de las organizaciones intermedias y agrícolas que son una maquinaria regional viva y lista para incidir en la población hacia el rumbo más seguro. En estas localidades cada punto electoral en favor del partido que les ha demostrado en varias y diferentes administraciones que les garantiza una economía estable y en crecimiento, apoyos y supervivencia más allá de la política central son quienes recibirán sus votos.

En estas tres entidades, y, particularmente en nuestro estado, con estas dos regiones y la capital, como bastiones sólidos del PAN, los votos que abandonen a Morena, por los escándalos de corrupción y los acuerdos oscuros no reconocidos, no se pierden, los va a recibir el PAN.

Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx

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