Un demagogo no debe ser educado ni honrado, debe ser un ignorante y un pícaro. Aristófanes, dramaturgo griego
Cuauhtémoc Monreal Rocha.- Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis de Morena, a saber: Adán Augusto López, Gerardo Fernández Noroña, Andrés Manuel López Beltrán y Rubén Rocha Moya, no estuvieron, quizá no los invitaron, en el segundo mensaje de gobierno que el 1º de septiembre, mes de la patria, dirigió desde los patios de Palacio Nacional la Doctora, ante la nueva élite política nacional y la perenne élite empresarial, brillando por su ausencia el sector laboral y el sector campesino; los pocos indígenas que invitaron los colocaron detrás de las élites, las cuales aplaudieron a rabiar tal mensaje.
Y a dos años de “gobierno” de la Señora Presidente, hay muchos mexicanos que no se explican por qué la Doctora no rompe el hilo umbilical que la ata con el hombre de Macuspana; está amarrada firmemente a su padre político y, según se ve, no tiene la más mínima intención de independizarse del líder moral (?) de Morena… Y es que hay que comprender que la presidente tiene muchos y variados motivos que se lo impiden, por ser la mayor beneficiada del dinero ilícito o ilegal con el cual llegó a ocupar la “Silla Embrujada”.
Faltan cuatro años para que termine este sexenio que no tiene, hasta ahorita, rumbo; la economía es endeble; el latrocinio, el pillaje, no solo en Pemex, sino en todas las dependencias gubernamentales, está a la orden del día; las becas se reparten como si fueran pan caliente, causando grave deterioro a los dineros de los contribuyentes y de la austeridad republicana, mejor ni opinamos.
El mensaje, como el anterior, fue triunfalista, muchas escuelas construidas sin saberse dónde y sin profesores (parece que van a traer “profes” cubanos) y sin el mobiliario adecuado, hospitales por todos lados, pero sin médicos mexicanos ni debidamente equipados, y qué decir de la economía, donde vamos por buen camino y vamos a estar mejor para envidia de los neoliberales corruptos, los aspiracionistas y los racistas; la primavera laboral, que es el orgullo del sexenio, y qué decir de la ayuda al campo, aunque sea solo en forma de demagogia, etc., etc., etc.
De todas maneras, hay que respaldar a la Señora Gobernante y defender, no solo en este mes de la patria, sino siempre, a este México independiente, libre y soberano que no es piñata de nadie, solo de sus gobernantes, a este México nuestro que nos vio nacer, a ese México del apóstrofe: “México de gloria suma, de altas empresas dechado; suelo Imperial, fecundado por sangre de Moctezuma. Jardín que riega de espuma tu golfo azul y sonoro…”
Colofón: Hola, Blanca. Soy Rosa. Discúlpame, soy daltónico. Vale.
#es Andy.

