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El juguetito nuevo de Andy López Beltrán: San Lázaro

Dr. Fernando A. Herrera M.- Este 25 de mayo de 2026, Andrés Manuel López Beltrán renunció a la Secretaría de Organización del Comité Ejecutivo Nacional de Morena. No es retiro ni castigo. Busca un enroque. Deja el cargo que controla la estructura territorial del partido más grande de México para ir a Tabasco a jugarse una diputación federal por el VI Distrito que abarca Centro, Jalapa, Tacotalpa y Teapa. A simple vista parece un descenso. En la lógica del poder, es lo contrario, cambiar el control del partido por el control de la Cámara.

La Secretaría de Organización no es un puesto menor. Es la secretaría que afilia, que organiza elecciones y las opera en tierra. Quien la tiene, tiene el padrón y el mapa. Andy la ocupó un año y siete meses, desde septiembre de 2024. Y al irse entregó números.

En su carta a Ariadna Montiel Reyes, nueva dirigente nacional de Morena, reportó, 10 millones de nuevos militantes, sumados al padrón. De esos, cerca de 7 millones ya están credencializados mediante 300 módulos instalados en todos los distritos electorales del país.

Informó también de la creación de Comités Seccionales en 69,396 secciones electorales, equivalentes al 97% del total nacional. Ni el PRI en sus mejores tiempos.

A eso le sumó Consejos Municipales conformados en 1,952 municipios, el 97.6% de los que tienen registro de partidos. Con esas cifras en la mano dijo que Morena es hoy “la organización política más grande en la historia de México”.

Si hoy suelta esa estructura, es porque ya no la necesita. O porque encontró un juguete mejor. Ese juguete es una curul federal por Tabasco rumbo a las elecciones de 2027. Suena modesto, pero no lo es. Primero, porque en Tabasco el apellido López es credencial, con blindaje y estructura. Una diputación por mayoría ahí es trámite.

Segundo, porque la ruta no termina en la curul. Termina en la coordinación de la bancada de Morena en San Lázaro. Y la coordinación de Morena significa control formal de la agenda legislativa, de la negociación presupuestal y de la relación con Palacio Nacional en el día a día.

Aquí aparece el doble juego que delata la ambición porque si gana la diputación, Andy puede ser el líder formal de la Cámara. Si no quiere exponerse, puede colocar un coordinador a modo y operar como líder real detrás de un títere.

En ambos casos, el resultado es el mismo: un López en el centro de la negociación política nacional, pero ahora desde el Legislativo, ya no desde el partido.

El movimiento revela tres cosas. Uno: la disputa por el control de Morena tras la salida de López Obrador se juega en dos pistas, el partido y el Congreso. Andy elige Congreso. Lo hace justo cuando Ariadna Montiel asume la dirigencia nacional y le agradece públicamente su trabajo, esfuerzo y dedicación para fortalecer la base militante.

Dos: Tabasco vuelve a ser base de operaciones. Es volver a la tierra, al origen, al capital político heredado, lejos del desgaste que implica operar la estructura nacional.

Tres: la mirada está puesta en 2027. Colocar al hijo del expresidente en San Lázaro en 2026 es meterlo en la línea de sucesión del proyecto. El Congreso es donde se negocian gubernaturas, donde se procesan reformas, donde se construye o se bloquea a un sucesor.

El propio Andy argumentó que su salida responde a lo acordado en la VII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Morena y a los tiempos que marca la ley electoral. Traducción política: el partido le pidió a sus cuadros definir si operan partido o buscan cargo. Él ya eligió. También renunció a su lugar en la Comisión Nacional de Elecciones.

Renunciar a Organización de Morena para buscar una diputación no es buscar chamba. Es buscar base. Es cambiar una oficina de control partidista por la oficina que reparte presupuesto.

El “juguetito nuevo” no es la curul. El juguetito es la Cámara de Diputados completa. Y si la lógica se cumple, Andy no va a San Lázaro a legislar. Va a mandar. Sea con la banda de coordinador en el pecho o con el teléfono del coordinador en la bolsa. La pregunta ya no es si puede ganar Tabasco. La pregunta es qué va a hacer con San Lázaro cuando lo tenga. Porque en este ajedrez, la diputación es el caballo. Y el rey sigue el duelo de ese apellido.

Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx

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