Carlos Villalobos.- Es rarísimo ver un deporte en el que puedes arrastrar el prestigio todo un torneo sin que existan consecuencias reales. Justo eso acaba de hacer oficial la Liga MX con su reglamento para la temporada 2026-2027, confirmando que el ascenso y descenso siguen bloqueados y el artículo 35 lo deja clarísimo: los clubes de Primera se quedan donde están, sin importar su desastre en la cancha. Los equipos de Expansión, por su parte, se topan con pared porque no tienen forma de llegar a la máxima categoría.
Llevamos seis años con esto que nos vendieron como una supuesta pausa por la pandemia o por los interminables trámites de certificación. Hoy simplemente se quitaron la máscara para instaurar un modelo cerrado permanentemente y tienen el descaro de mantener la tabla de cocientes como si fuera un adorno, el simple recordatorio de cuando los puntos importaban de verdad.
Desde que el Atlético de San Luis logró subir en 2019 ganando su lugar, nadie más ha tenido ese derecho. Con esto están acabando con el alma del fútbol mexicano, ya que antes al menos existía la ilusión de empezar desde ligas inferiores para alcanzar a competir en el máximo circuito. Algún equipo forjaba una identidad increíble arrastrando a toda una ciudad detrás de sus colores, mientras los jugadores veían en ese salto de división una motivación genuina para dejar la vida en cada partido.
Claro que había mucha tranza y administraciones desastrosas en el pasado, sería muy negligente de mi parte negarlo; sin embargo, al menos antes el rendimiento con el balón definía tu lugar. Así de fácil debería funcionar cualquier competencia, pero el problema actual es que dejar el destino al azar del juego pone a temblar a los inversionistas. Si la prioridad absoluta es cuidar la cartera de los dueños, deberían ser honestos y decirnos de frente que esa es su prioridad.
Todo este blindaje financiero le pega durísimo al nivel del juego, no es casual que hasta los mismos futbolistas lo reconocen, para muestra el sondeo que realizó ESPN entre jugadores de la Liga MX en 2024, en el cual el 81.8% de los participantes dijo que quería el regreso del ascenso y descenso. Juan Sebastián Verón, en exjugador argentino, hoy en su etapa de directivo, criticó el sistema mexicano argumentando que este termina aburguesando a los jugadores.
Por eso de pronto ves a tanto talento prefiriendo irse a jugar a los torneos llaneros, apuntando a la talacha en donde en un solo fin de semana pueden ganar más que en un semestre entero en las fuerzas inferiores de cualquier equipo profesional. No se trata de inventar que de pronto todos los jóvenes dejarán el profesionalismo por las canchas de tierra, pero mejor pagadas; sin embargo, estamos destruyendo poco a poco la magia de esta disciplina, aquella época donde la pelota dictaba sentencia y un equipo humilde lograba la hazaña.
Hoy vemos el regreso del Atlante a Primera División, un club con muchísima historia, a pesar de ello, es triste que hayan tenido que comprar una plaza en lugar de ganársela compitiendo. Ese es el reflejo exacto de nuestro momento actual, los propietarios le tienen pánico a la catástrofe financiera, al grado de borrar por decreto cualquier riesgo.
Borrar el fantasma del fracaso vuelve los campeonatos completamente insípidos, todo se convierte en un simple trámite de televisión. Necesitamos que los partidos domingueros duelan en serio y que el pánico deportivo exista. De lo contrario, nos quedaremos con un show muy lucrativo llamado Liga MX, habiendo asesinado al futbol mexicano por completo.
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