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El entendimiento de Venezuela vs el dilema de la presidenta

Dr. Fernando A. Herrera M.- Hay dos formas de tratar con Donald Trump en su segundo mandato, y las dos están sobre la mesa. Venezuela eligió el entendimiento, aunque para muchos es un sometimiento.

La presidente Claudia Sheinbaum sigue atrapada en el dilema de mantener los acuerdos o atorarlos de frente.

El entendimiento venezolano fue simple y funciona hasta hoy. Tras la intervención que terminó con la captura de Nicolás Maduro, Estados Unidos instaló a Delcy Rodríguez como presidenta provisional.

Desde entonces, Washington y Caracas operan juntos. Algo debe haber a cambio para la dirigencia venezolana, pero el mecanismo está aceitado y ya funcionando.

El 13 de junio ese pacto dio otro resultado. Trump anunció que, bajo sus órdenes, el Comando Sur ejecutó “un ataque cinético rápido y letal” para ejecutar con éxito a Niño Guerrero. Lo presentó como una acción “coordinada estrechamente con nuestros aliados en Venezuela, con quienes mantenemos una excelente relación”.

La prensa lo registró como operación conjunta entre el Comando Sur y las Fuerzas Armadas de Venezuela.

Para Delcy el cálculo fue pragmatismo puro. Abrió espacio aéreo, compartió inteligencia y se anotó la eliminación del líder del Tren de Aragua. Para sus críticos fue traición, para su gobierno fue utilidad.

En cambio, el dilema de la presidenta Sheinbaum tiene arreglo si lo mira, con todas sus diferencias, como un espejo.

El 19 de abril murieron dos agentes de la CIA en Chihuahua durante un operativo que venía de desmantelar laboratorios de metanfetamina en la Sierra Tarahumara. El gobierno federal dijo que no lo autorizó. Ese accidente pudo convertirse en un canal formal de colaboración.

En lugar de eso, México envió una nota diplomática para pedir explicaciones y abrió una pesquisa contra la gobernadora de Chihuahua.

Días después llegó la respuesta de Washington. El Departamento de Justicia pidió la detención de Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios sinaloenses por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa.

La Fiscalía ni lo pensó. Aunque era una solicitud de detención provisional con fines de extradición, la trató como petición directa y emitió un comunicado: no veía motivos que la fundamentaran y aseguró que “no venían pruebas anexas al pedimento”.

La presidenta lo reforzó en público. Primero lanzó: “¿Tienes pruebas contra el gobernador con licencia? Preséntalas”. Después subió el tono con el discurso de soberanía y una denuncia injerencista.

Ahí está el dilema. Si Sheinbaum sigue la ruta de la confrontación, defiende la soberanía en el discurso, pero en los hechos blinda una posición partidista. La tensión bilateral está al máximo y todo está en pausa.

Si elige la ruta de cooperar, el costo político interno será alto solo al inicio. La ganancia sería inmediata y desactivaría cualquier fuego dentro de Morena.

Venezuela entendió que con Trump no se negocia desde la ideología, se negocia desde la utilidad. Por eso hoy presume la baja de Niño Guerrero como victoria propia.

La presidenta todavía tiene que decidir si quiere seguir administrando el dilema o cerrarlo con un acuerdo.

Los casos no son comparables, pero el espejo sirve para leer cómo reacciona Trump: Premia el entendimiento y castiga la confrontación.

Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx

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