Marcos Barraza Urquidi.- ¿Ha tenido alguna vez la sensación de que ya somos muchos en el planeta? Probablemente sí, pero hay un personaje que hizo toda una teoría nefasta sobre este pensamiento. Thomas Malthus, en su ensayo “El principio de la población”, publicado en 1798, establecía que la población crecía geométricamente y los alimentos en forma aritmética.
Sostuvo que la crisis ocurriría de manera inevitable cuando la población superara la capacidad de producción de la tierra, lo que activaría frenos como hambrunas, guerras y epidemias.
Un análisis en extremo simplista y desmontable fácilmente, si la población crece geométricamente luego la gente que produce alimentos crecerá de la misma forma y, además, no evaluaba la capacidad de la tierra para producir alimentos, así que pusieron un límite arbitrario, eran alrededor de 800 millones, el mundo terminaría al llegar a los mil millones, pero han pasado 228 años y hoy tenemos más alimentos per cápita que nunca en la humanidad y en algunos alimentos como frutas y verduras desperdiciamos casi el 75% en la cosecha, transporte y conservación de ellos, por si no fuera suficiente esto, comemos más de lo que necesitamos.
A pesar de todas las evidencias, el miedo al sobrecrecimiento de la población está presente en nuestras vidas, limitándonos el número de hijos.
Cuando este miedo invade a los hombres del poder, el asunto se torna peligroso. El gobierno chino implementó la política de un solo hijo, lo cual creó severos problemas ya que se perdió el balance entre hombres y mujeres, dando como resultado que cuando los padres sabían que venía una hembra, la mujer abortaba o incluso al nacer la mataban porque necesitaban hombres en el campo.
Hoy China enfrenta un grave problema al ver invertida su pirámide poblacional: hay más personas entre 75 y 79 años que entre 0 y 4 años; desde 2022 los fallecimientos superan a los nacimientos, una tendencia que parece agravarse a pesar de que los hijos permitidos pasaron de 1 a 3 y crecen los incentivos para quienes tienen hijos.
En Europa la tendencia es similar y países como España, Alemania e Italia tienen severos problemas que han tratado de resolver a través de la inmigración indiscriminada, lo que les ha acarreado severos problemas que amenazan su civilización.
Todo esto no ha sido una deriva normal, hay personajes oscuros atrás de esto, como Rockefeller, promotor del aborto y del control natal, que tomó fuerza al apoderarse del área de población de la ONU desde donde se ha promovido e implantado el control natal y el aborto.
La forma como la OMS manejó en forma criminal la pandemia lleva a pensar que hubo una intención de disminuir la población.
Cuando vemos países como Australia, que tiene una densidad de 3.4 personas por kilómetro cuadrado, con la mayor parte concentrada en ciudades, llegar al límite de soporte de población está lejano, pero además, estos días ocurrió algo sumamente interesante: un punto de quiebre entre la ficción y la realidad, el Starship de Elon Musk logró entrar en órbita, colocando enormes satélites en el espacio que permitirán comunicar cualquier parte del globo terrestre, ensanchando el área habitable y, lo mejor, los enormes data center que consumen gran energía podrán instalarse en órbita, alimentados directamente del sol, lo que liberará energía terrestre para otros usos.
Por si no fuera poco, ha quedado resuelto el principal problema para la construcción de colonias en la Luna y Marte: el transporte masivo.
Pues bien, Malthus, ¡Qué gran daño le hiciste a la humanidad!

