Dr. Fernando A. Herrera M.- La presidente Claudia se propone quitar, mediante una reforma constitucional complicada y polémica, las pensiones millonarias a jubilados y pensionados de empresas del Estado que, según sus afirmaciones, sangran el erario nacional.
Hay infinidad de ejemplos, y aunque los nombres a usted no le dicen nada, la información sí, y que representan un ejemplo de lo que cobran después de dejar sus también onerosos cargos:
José Luis Lupercio Pérez, ex secretario de relaciones del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (Suterm), cobra 513 mil 209 pesos mensuales y Víctor Manuel Fernández de Lara, ex coordinador de la región centro-oriente del mismo sindicato, 502 mil 893 pesos.
También están Raúl López García, del mismo Suterm, con 365 mil 521 pesos; José Domingo Vázquez Márquez, con 362 mil 908 pesos; José Benjamín Cárdenas Jáuregui, con 343 mil 354, y Jorge Amaury Ávalos Mortera que percibe una pensión mensual de 338 mil 165.
A ellos se suman otras decenas de ex mandos y dirigentes sindicales de los electricistas que superan los 300 mil pesos mensuales cada uno.
Las que se supone que son empresas de todos los mexicanos, como la propia CFE y Petróleos Mexicanos, pero que en la realidad son propiedad de unos cuantos, es donde abundan estas humillantes pensiones doradas.
En 2024, CFE y Pemex destinaron en conjunto 550 millones de pesos anuales únicamente para cubrir las pensiones de 160 jubilados que reciben entre 250 mil y 500 mil pesos al mes.
Hasta 2019, una docena de ex funcionarios —varios de ellos directores generales que ocuparon el cargo en promedio tres años—, habían recibido 337 millones de pesos en pensiones y prestaciones.
En 2019, once ex directivos de Nacional Financiera, Nafin, cobraron 22 millones de pesos. Y entre los beneficiarios de esa institución financiera del gobierno se encuentran:
Óscar Espinosa Villarreal, desde 1994 y hasta al menos 2019 recibió 9 millones 173 mil 234.46 pesos por menos de tres años en el cargo. Sólo en 2019 obtuvo un millón 291 mil 16.25 pesos en beneficios, incluidos reembolsos por servicios hospitalarios por 659 mil 351.37 pesos; medicinas con 7 mil 554 pesos con 69 centavos y en honorarios médicos 175 mil 500 pesos.
También están Juan José Páramo Díaz, que acumuló 42 millones 391 mil pesos hasta 2019, y José Ángel Gurría Treviño, que recibió 25 millones 806 mil 417.45 pesos en beneficios tras estar menos de dos años al frente de Nafin.
Sólo en 2019, José Ángel Gurría obtuvo un millón 347 mil 529.94 pesos por pensión y subsidio alimentario.
La mala noticia en torno a toda esta casta divina en México, es que se tendrá que modificar la Constitución para que en lo sucesivo terminen estas pensiones millonarias, pues recordemos que, hasta estos tiempos, nunca una decisión o ley puede ser perjudicial en retroactivo.
¿Lo van a hacer? No lo sé. Pero creo que sería una de las pocas cosas buenas que veamos en los últimos años.
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