La ciclosporiasis registró las primeras dos defunciones relacionadas con el actual brote en Estados Unidos. Ambos fallecimientos ocurrieron en el estado de Michigan, donde las autoridades sanitarias informaron que el país acumula ya 11 mil 234 casos confirmados de esta infección parasitaria.
De acuerdo con el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Michigan (MDHHS), las personas fallecidas presentaban enfermedades preexistentes de consideración, las cuales pudieron agravarse debido a la infección, que provoca principalmente diarrea intensa y deshidratación.
La dependencia precisó que, hasta el 30 de julio de 2026, un total de 193 personas contagiadas en Michigan habían sido hospitalizadas a causa de la enfermedad.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informaron que el brote se ha extendido a 45 estados del país. Las autoridades federales estadounidenses relacionan los contagios con lechuga iceberg cultivada en Guanajuato, México, la cual fue distribuida por la empresa Taylor Farms a diversos establecimientos, entre ellos restaurantes de la cadena Taco Bell.
Según información de la agencia EFE, las ventas de Taco Bell en Estados Unidos registraron una caída del 2 por ciento tras el brote, debido a que la cadena fue uno de los negocios que recibió la lechuga vinculada con la investigación.
En respuesta a la situación, el pasado 17 de julio Taylor Farms retiró voluntariamente del mercado la lechuga iceberg procedente de México que también era comercializada en tiendas minoristas de Estados Unidos.
Por su parte, la Secretaría de Salud de México informó el 30 de julio que los análisis realizados para detectar la presencia del parásito Cyclospora en muestras de lechuga de la planta de Taylor Farms en el país arrojaron resultados negativos.
Las autoridades de salud estadounidenses señalaron que la ciclosporiasis generalmente no es una enfermedad mortal y que los fallecimientos asociados a esta infección son poco frecuentes. No obstante, recomendaron a la población acudir al médico ante síntomas como diarrea persistente, pérdida del apetito, fatiga, cólicos abdominales, náuseas o deshidratación, especialmente en personas con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos debilitados.

