Dr. Fernando A. Herrera M. (*).- La presidenta Claudia Sheinbaum mostró desde un principio su doctrina frente a Washington: No improvisó. Cada vez respondió a la postura previa de Donald Trump.
El problema es que, con un presidente que personaliza todo, la forma se volvió el fondo. Ejemplos:
1.- La línea roja. Trump planteó el uso de la fuerza contra los cárteles. La respuesta fue directa: “Nunca aceptaremos presencia del ejército de Estados Unidos en nuestro territorio”. En ese mismo intercambio, México pidió reciprocidad –frenar el tráfico de armas de EU a México–, como una acción que mejoraría la capacidad de frenar el contrabando de fentanilo. Un principio muy claro: Colaboración sí, subordinación no.
La conversación sobre seguridad dejó de ser técnica y se volvió retórica.
2.- Tras la intervención militar de EU en Venezuela, la presidente Sheinbaum la calificó como “una grave violación al derecho internacional”, incluso pidió a la ONU intervenir para que Washington dejara de vulnerar sus derechos. No hubo nota diplomática privada. Fue una posición pública durante un foro multilateral.
Para México fue coherencia, para Trump exhibición. Trump mide las relaciones por lealtades personales, cada crítica la cuenta y anota como agravio.
3.- Con los decretos sobre la frontera, los cárteles y la reactivación del programa “Quédate en México”. La reacción fue de manual: “Actuaremos en defensa de nuestra soberanía”. Una postura correcta de cualquier Jefe de Estado. El detalle frente a Trump, es que la defensa de principios lo lee como un desafío.
4.- Cuando la forma devora el fondo. Las redadas en Los Ángeles, motivaron que la presidente Sheinbaum pidiera a los manifestantes actuar pacíficamente, pero también señaló que las redadas eran “injustas” y “contrarias a la ley”.
Al defender a los mexicanos, la lectura en Washington no coincidió. Kristi Noem, ahora ex secretaria de Seguridad Nacional, respondió y “La condenó por alentar más protestas en Los Ángeles”.
Ahí se ve el mecanismo completo: una declaración de defensa jurídica en México se convierte en acusación de intervencionismo en EU. El fondo se perdió. La forma dominó la reacción.
El saldo de dos años
La estrategia de contención funcionó para fijar los límites. No hubo tropas y no hubo cesión de jurisdicción.
Pero también tuvo efectos colaterales medibles.
Cada declaración que marcó soberanía, vino seguida de escalada arancelaria o de ruptura de diálogo. Trump anunció 30% de aranceles argumentando que “lo que México ha hecho no es suficiente”.
El espejo funcionó en ambos sentidos: México reflejó firmeza; Trump reflejó castigo.
La lección que deja el archivo
Revisar estos episodios no muestra a una presidenta equivocada en el fondo. Muestra a una presidenta que eligió pelear cada batalla en público con un rival que solo negocia cuando siente que gana.
Con Trump, las victorias mexicanas que se anuncian como derrotas estadounidenses terminan cobrándose. Las que se presentan como acuerdos, aunque sean lo mismo, se procesan distinto.
La historia reciente deja una pregunta abierta: ¿cuántas batallas se ganan diciendo “no” en voz alta, y cuántas consiguen el mismo “no” sin que el otro lo escuche?
El registro de 2025-2026 sugiere que, con ciertos interlocutores, el volumen de la soberanía altera el resultado de la soberanía. Y este viaje a Barcelona puede terminar siendo otra provocación.
(*) Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx
Sígueme en mis redes:
https://www.youtube.com/@Chihuahuaexpres
En Facebook Fer Herrera Sota, Caballo y Rey
En el portal informativo chihuahuaexpres.com.mx
O en X (Twitter) Fernandoherrera.me
E-mail: fernando.herrera@chihuahuaexpres.com.mx

