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El sapo en la olla con agua

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German Gez.- Si intentas meter a un sapo en una olla llena de agua caliente, inmediatamente el animal saltará para escapar, pero si lo metes en una olla con agua fría y poco a poco vas subiendo la temperatura del agua, llegará el momento en el que cocinarás al sapo porque se va acostumbrando a la temperatura del agua y en el momento menos pensado, ya no puede salir del agua y muere.

No sé si sea verdad este experimento, jamás se me ocurriría siquiera la posibilidad de hacerlo porque considero que sería un acto de crueldad con ese animal, pero lo que sí sé es que si eso es cierto, en este momento de la historia siento que los 120 millones de mexicanos somos como sapos en una inmensa olla llamada México y que poco a poco nos vamos cocinando sin que nos  demos cuenta.

Lo comentaba en la clase con mis alumnos, con todo el respeto que se merecen el gobierno y los gobernantes, siento que estamos repitiendo los mismos errores venezolanos y los resultados en ese país saltan a la vista. “Quisiera que el tiempo me callara la boca, pero es mi percepción en este momento”, se los comenté en la videoconferencia de hoy a los estudiantes del curso Historia de las Teorías Políticas de la Universidad de Durango cuando hablábamos del controvertido Populismo.

Repito, quisiera equivocarme en mi percepción, quisiera que al terminar el 2024 México realmente se encuentre mejor en todos los aspectos, pero ahora siento que el país se derrumba poco a poco y la verdad es que no entiendo cómo hay millones de mexicanos que celebran lo que se está haciendo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador da por sentado que sus deseos son órdenes y que todo lo que dice se ha hecho, pero no es así. Para la muestra un botón: desde el año pasado, anunció que todos los créditos de Infonavit automáticamente se cambiaban a pesos para evitar que las clases menos favorecidas perdieran su patrimonio, pero eso que él da por realidad, es una más de sus muchas mentiras.

Personalmente tengo un crédito de Infonavit desde 2008 y aunque cumplo con todos los requisitos que entonces se pidieron para dicho cambio, relacionados con al menos 10 años pagando el crédito, estar al corriente y que el costo de la deuda superara en 50% el monto inicial del crédito, mi crédito continúa en veces salario mínimo mensual (VSMM) y no vislumbro un cambio en el corto ni el mediano plazo.

El gobierno de la 4T decidió clasificar la evasión de impuestos como un delito grave y que a cualquier sospechoso de evasor se le pueden expropiar todos sus bienes y encarcelarlo, si al final de una investigación resulta que no era evasor fiscal, entonces se le dejará en libertad, pero no recuperará sus bienes, sino que le pagarán lo que los mismos costaban.

Esto me recuerda la expropiación que hizo el gobierno venezolano de numerosos hoteles y hasta un canal de televisión para beneficio de los pobres y porque eran enemigos del sistema, respectivamente.

Sin embargo, delitos como el peculado y otros con los que los políticos roban millones de pesos al erario, no son graves y no hay ni una sola iniciativa en ese sentido en el Congreso de la Unión.

Asegura que ya no hay corrupción en México y si eso fuera cierto, creo que no habría un solo mexicano que no lo celebrara, pero desde el inicio de su gobierno las licitaciones prácticamente han pasado a la historia y la adjudicación directa de contratos para obras públicas ha sido una constante que gobernadores emanados de Morena, como el poblano Luis Miguel Barbosa, replican a la perfección.

Quitó a los gobernadores el manejo de los presupuestos, con lo cual ahora es el gobierno federal el que decide en qué se invierte el dinero y cuáles son las obras prioritarias en cada estado, con lo cual atenta contra la soberanía de los estados. Recordemos que antes de la Revolución Bolivariana, Venezuela era una república federal y aunque en el papel lo sigue siendo, en la práctica hoy no lo es.

López Obrador asegura que será un guardián de las elecciones y poco después su esposa (ojo, no es la primera dama) dice que las de 2018 han sido las únicas elecciones realmente libres y democráticas en la historia de México. Los ataques contra el INE no han parado en los últimos días con el único objetivo de desprestigiarlo, justo ad portas del proceso electoral 2020-2021, lo que muchos han advertido como una amenaza y una clara intención de querer manipular las elecciones para cumplir con su propósito de tener mayoría absoluta en el Congreso y de esa forma obtener el control absoluto del Legislativo para la segunda mitad de su gestión.

La descalificación hacia los empresarios a los que pretende satanizar como los “ricos malvados”, los medios corruptos plagados de periodistas chayoteros, la oposición conservadora y neoliberal que se opone al cambio y quiere mantener la corrupción en las esferas oficiales se contraponen al “pueblo bueno y sabio” al que López Obrador dice representar, igual que lo decía Hugo Chávez y lo sigue diciendo Nicolás Maduro cuando hablan de su Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI.

Repito, espero estar equivocado, pero las señales parecen inevitables y es por eso que me siento como uno más de los 120 millones de mexicanos que estamos como el sapo en la olla con agua.