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Manipulación tardía

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Raúl Ruiz.- Según Chomsky (1990), los medios de comunicación masivos actúan como transmisores de mensajes hacia el ciudadano promedio. Por lo tanto, su función principal es entretener, informar e impartir valores y códigos de comportamiento que propiciarán que los individuos se moldeen a las estructuras sociales.

Todo ello se ve reflejado en el control ejercido por las macro empresas de comunicación, que procuran mayor poderío sobre las masas, que necesitan ser cegadas y distraídas de la realidad. La manipulación mediática surge del interés de los grupos dominantes por conformar una conciencia colectiva; lo que Chomsky explica luego, con sus propias palabras:

“En un estado totalitario no importa lo que la gente piensa, puesto que el gobierno puede controlarla por la fuerza empleando porras. Pero cuando no se puede controlar a la gente por la fuerza, uno tiene que controlar lo que la gente piensa, y el medio típico para hacerlo es mediante la propaganda (manufactura del consenso, creación de ilusiones necesarias), marginalizando al público en general o reduciéndolo a alguna forma de apatía.” (Chomsky, N., 1993)

De entre las diez estrategias para la manipulación masiva que publica desde entonces, extraigo cinco, para ilustrar el tema que pretendo desmenuzar el día de hoy.

1. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.

Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejor mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

2. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discursos, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante.

¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

3. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud.

“La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

4. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

5. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que solamente él es el culpable de su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, ¡sin acción, no hay revolución!

Hasta aquí las citas del intelectual norteamericano Noam Chomsky.

Y viene a cuento, porque recién se instauró en redes sociales el programa oficial del gobierno del estado de Chihuahua, conocido como, “Chihuahua informa: Noticias con valor”, que no es otra cosa que la versión electrónica de aquella revista editada por el entonces coordinador de comunicación social, Antonio Pinedo, “Cambio16”.

La intención sin duda es de propaganda para el gobierno del estado. El problema es el poco efecto que causa a favor del objetivo central planeado. Seguramente el equipo de producción de la revista “Cambio 16”, es el mismo que hoy produce “Chihuahua Informa”, pues el contenido insaboro, es el mismo.

La dosis de manipulación que sugiere Chomsky para los contenidos, es muy pequeña, no produce la convulsión esperada.

En aquel tiempo, la revista “Cambio 16” se regalaba y desde el número 3, así como llegaba, se quedaba en los anaqueles. Solo se hojeaba de vez en cuando, allá a las quinientas, cuando estabas en los pantanos del aburrimiento en una sala de espera, contando los eternos segundos para ser recibido por el doctor o el funcionario. Un desperdicio de recursos.

La revista mutó a “videoprograma” y el resultado está siendo el mismo. Un mal intento de manipulación masiva, que ya no le queda vida para lograr ese propósito. En pocos meses arranca el proceso electoral 2021, y difícilmente servirá al gobernador Corral, como plataforma para promover a sus delfines.