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Con los calzones abajo

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German Gez.- La pandemia del Covid-19 vino para cambiarnos la vida a todos, pero a los que parece que no se las ha cambiado en absoluto es a nuestros gobernantes, quienes siguen haciendo las cosas exactamente como las hacían antes de que el Coronavirus se convirtiera en un problema de salud global.

Mientras miles de mexicanos tratan de sobrevivir día con día a la pandemia, compran cubrebocas para evitar los contagios, conservan la sana distancia y toman todas las demás medidas, muchos de nuestros gobernantes siguen enfrascados en la grilla política, en sacar adelante reformas electorales y hacer promesas que no cumplen porque, al final de cuentas, al pueblo “bueno y sabio” se le olvidan.

Hace poco leí el artículo del colombiano William Ospina titulado “¿Por qué hay tanto miedo?” (https://www.elespectador.com/opinion/por-que-hay-tanto-miedo-columna-914016/) y comparto completamente su opinión. Dice, por ejemplo, que “los virus antes viajaban a caballo y en barco, ahora viajan en avión. Antes les llegaban a comunidades que sabían que la muerte existe, ahora les llegan a sociedades que primero sacaron la muerte de la casa y después la sacaron de la conciencia”.

¡Cuánta razón tiene! Creímos que los avances en el sector de la salud, nos librarían de volver a vivir los tiempos que ya la humanidad padeció en el pasado con oscuros episodios como la plaga de Justiniano, la peste bubónica, las epidemias de cólera, la viruela y la gripe española, pero esta que ya ha infectado a más de 8 millones de personas y ha causado casi medio millón de decesos, nos sorprende en situaciones diferentes.

Como lo comenta Ospina, la gripe española mató a 40 millones de personas, pero a diferencia de las circunstancias de entonces, desde hace más de medio siglo existen ventiladores mecánicos que pueden ayudar a respirar a una persona y le permiten sobrevivir hasta que los pulmones recuperan su funcionalidad. Desde entonces, las unidades de Terapia Intensiva son una constante en kla mayoría de hospitales de cualquier país del mundo, por más atrasado o pobre que sea.

Sin embargo, cuestiona el columnista que mientras en el mundo hay más de 1,500 millones de automóviles contaminando el aire que necesitan nuestros pulmones ¿por qué no hay 150 millones de respiradores que podrían salvar todas las vidas susceptibles de ser salvadas ante cualquier pandemia?

Este es el cuestionamiento fundamental. El sistema de salud no tiene la capacidad de atender a los millones de personas que lo sostienen con sus aportaciones y que podrían contraer el Coronavirus. De ahí el llamado que nuestras autoridades han hecho a evitar el contagio, precisamente para no colapsar el sistema de salud, pues mientras se invierten millones de pesos en comprar armas y aviones, en regalar dinero a los “ninis” y en coas innecesaria, el gasto en salud es mínimo.

China nos dio un gran ejemplo, construyó un hospital en menos de dos semanas para atender una cantidad importante de pacientes de Covid-19 en la ciudad de Wuhan y cuando vio que el hospital era insuficiente, construyó uno más en el mismo tiempo. ¿Cuándo México tendrá la capacidad de construir un hospital nuevo y dotarlo de todos los equipos necesarios en dos semanas?

A pesar de la pandemia, el gobierno federal no ha construido ni un solo hospital en el país. Y como si fuera poco, a comienzos de este año, de un solo plumazo, desapareció el Seguro Popular hererado de las administraciones panistas porque, según dijeron, era ineficiente y había que cambiarlo por algo mejor. El problema es que eso que prometieron que sería mejor y que se llama Insabi, todavía no existe, todavía no brinda servicio a nadie y millones de personas se quedaron sin atención médica de la noche a la mañana y sin la capacidad económica para pagar un hospital privado.

El 25 de noviembre de 2019 se “inauguró” la más reciente clínica del Seguro Social en Ciudad Juárez. Se trata de la Clínica 70 en el sector de Las Haciendas, pero su construcción se inició desde el sexenio anterior. Y aunque el gobierno de la 4T ha dicho que varias decenas de hospitales se quedaron inconclusos debido a la “corrupción” que imperó en los “gobiernos neoliberales” que le antecedieron, la pregunta es: ¿Cuáles de esos se han concluido durante la actual administración federal?

Presume Andrés Manuel López Obrador que en las últimas semanas, empresas que le debían a la Secretaría de Hacienda han pagado alrededor de 30 mil millones de pesos en impuestos atrasados. ¿Cuántos de esos millones se han destinado al sector Salud que con tanta urgencia necesita recursos para la compra de equipo, de medicamentos y para poder contratar más médicos y enfermeros? En lugar de eso, prefirieron traer médicos cubanos para pagar millones de dólares al gobierno de la isla.

Llevamos 18 meses de gobierno de la 4T y las quejas de la corrupción y de lo mal que está el sistema de salud y de la falta de medicamentos no han cesado. China pudo construir y equipar un hospital en 10 días y en 18 meses el gobierno de López Obrador no ha podido terminar ni uno solo; es más, ni siquiera ha retomado las obras para tener la esperanza de que en el futuro cercano podrán funcionar.

Con los discursos de campaña en los que se ha convertido la mañanera diaria de López Obrador, los mexicanos no podremos tener un mejor sistema de salud ni podremos afrontar la pandemia que, en el caso de nuestro país, nos sorprendió con los calzones abajo.