TRIUNFA LA FAMILIA

Lic. Héctor Ramón Molinar Apodaca.- El frente Nacional Por la Familia se consolida como la fuerza política más importante del país. Más de un millón seiscientas mil personas, integradas por familias tradicionales, se manifestaron pacíficamente a nivel nacional durante el mes de septiembre. 

La sociedad civil se pronunció por la defensa de la familia, desde su aspecto biológico y no ideológico, como pretende el gobierno Federal al tratar de reformar el artículo 4º Constitucional para dar cabida a una educación que pretende eliminar el derecho de los padres para educar a sus hijos. El presidente del Consejo Mexicano de la Familia, Juan Dabdoud Giacoman, logró la organización de la Gran Marcha por la Familia, es originario de Monterrey y es promotor y defensor del matrimonio y la familia. 

Ciudad Juárez es punta de lanza en este gran evento nacional, pues logró superar la prueba más difícil, cuando en la ciudad se llevaban simultáneamente otros eventos masivos que sin duda restaron simpatizantes al movimiento. El día 3 de septiembre frente al Santuario de San Lorenzo se inició la Gran Marcha por la Familia. 

Era el primero de tres programados en el país por laicos, apoyados por las comunidades católicas, logrando reunir en esta ciudad aproximadamente a veinte mil personas, integradas por familias enteras. Simultáneamente llegaban los restos de Juan Gabriel a la ciudad que tanto amó, para rendirle un homenaje póstumo en su residencia de la 16 de Septiembre. Al mismo tiempo el Festival del Tequila en la Plaza de la Mexicanidad también reunía a los mejores tequileros del país en una gran fiesta mexicana. 

Las familias juarenses salieron a la calle y se manifestaron públicamente en contra de la iniciativa del presidente Peña Nieto. A través de las redes sociales y medios, se logró informar y formar conciencia de millones de padres de familia y sociedad civil en general, sobre los graves daños que genera impulsar no solamente el matrimonio entre homosexuales, sino también que los niños sean adoptados y vivan con homosexuales, que los niños puedan cambiar de sexo sin la intervención de los padres de familia o tutores; que a través de los libros de texto de la SEP y desde preescolar, pretenden enseñar a los niños la homosexualidad, transexualidad y actividades sexuales sin el consentimiento de los padres. Cambiar las leyes de género y la promoción de la ideología de género. 

Existen posturas contrarias a la familia tradicional. Medios de comunicación que desvirtúan el concepto de la familia biológica entre hombre, mujer e hijos, exhibiendo lo más perverso que afecta a la sociedad heterosexual y motivando al desarrollo de la homosexualidad en todas sus facetas y presentaciones. Artistas del Canal de las Estrellas, cuya gran mayoría apoya el movimiento lésbico homosexual, forman parte del mismo. Igualmente ocurre con conductores o comunicadores, que siempre han recibido cantidades millonarias del gobierno, para impulsar una imagen falsa de justicia social y de políticos nefastos que compran publicidad para continuar en el poder. 

Están bien identificados y van con todo en contra del concepto natural del matrimonio y la familia, tratando de desestabilizar el bienestar social, cuya transformación se originó desde el momento en que el hombre quiso ser Dios. 

El Frente Nacional por la Familia no discrimina a nadie, ni se opone a los derechos de nadie. Simplemente defiende el derecho de existir, de la vida, del matrimonio entre dos personas de sexos compatibles como los son el masculino y femenino. También el derecho de los padres para educar a sus hijos. Los opositores a este movimiento nacional argumentan que el Frente Nacional por la Familia pasa por alto el Estado laico y el interés superior de la infancia. 

Que propone violar los derechos humanos en su propuesta. Que desconoce los Tratados Internacionales que obligan al Estado Mexicano para admitir el matrimonio igualitario. Pero antes de cualquier paso legal está el principio de la democracia. El poder que ejerce el pueblo por su pueblo, independientemente de la voluntad de sus gobernantes. 

Afortunadamente existe conciencia cívica y religiosa, pues no se puede separar a Dios de la vida, cuando la vida depende del mismo Dios. Ninguna institución internacional puede estar por encima de la voluntad popular. Nadie puede decidir por el destino de una nación si no es por su misma gente. 

La democracia supera cualquier imposición extranjera y puede derrotar al mal gobierno mediante la sublevación pacífica y ordenada como está ocurriendo. Finalmente, los políticos deben entender que las familias votan. 

* Especialista en Gestión de Conflictos y Mediación 

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