LA ALAMEDA CENTRAL

Walter Schaefer.- Este sitio, aun cuando ha cambiado su uso acorde a los tiempos, sería imposible que pasara desapercibido para cualquiera que deambule o circule por el Centro Histórico de la gran Ciudad de México. 

Inaugurado hace más de cuatro siglos por el célebre Virrey Luis de Velasco -una calle de nuestra ciudad lleva su nombre-, su utilidad esencial era, en términos propios de la época, “ser lugar de salida y recreación de los vecinos”. 

Originalmente de menores dimensiones que las actuales, fue creciendo en superficie gracias a la anexión de parques cercanos… así como a la temida plaza donde la Santa Inquisición inmolaba a sus víctimas en el fuego purificador. 

En sus inicios era circundada por una acequia “para alejar a los indeseables”, como se decía en la época, habiendo un solo sitio de entrada e incluso un “guardabosques” de nombre Francisco Vega. En la época del florecimiento de la Colonia, los grandes nombres -o Hidalgos-y las damas de alcurnia paseaban asistidos por su séquito de esclavos, ya fuera a pie, en carruaje o corcel. 

Se dice que Sor Juana Inés De la Cruz ocasionalmente meditaba entre sus frondosos arboles y fue sitio predilecto para las entradas triunfantes del Ejército Trigarante en la Independencia de México, Maximiliano y Carlota y Benito Juárez a la restauración de la República. 

En 1910 Porfirio Díaz, quien en la práctica fue quien ganó la guerra para Juárez, inauguró el famoso Hemiciclo en su honor, ¡el cual se edificó en tiempo récord de cuarenta días! Este monumento es lo que se conoce como un cenotafio; esto es, un sitio que conmemora a un fallecido donde no reposan sus restos. Benito Juárez, su esposa y varios de sus hijos yacen en el Cementerio de San Fernando, no lejos de allí. 

Como anécdota relataremos que, habiendo sido fusilado Miguel Miramón por órdenes de Juárez en el Cerro de las Campanas, fue sepultado precisamente en ese cementerio ya que, aun habiendo sido derrotado, ostentaba el grado de General y había sido incluso presidente de la República, el más joven de nuestra historia, a la edad de 27 años. 

Al enterarse años después la viuda del militar que Benito Juárez sería inhumado en el mismo sitio, ordenó exhumar el cuerpo de su cónyuge y trasladarlo a una capilla en la catedral de Puebla, donde aún reposa. 

Fue también precisamente Porfirio Díaz quien ordenó erigir el Monumento a Juárez en nuestra ciudad, a fin de que fuese inaugurado precisamente el día que se conmemoraba el centenario de la Independencia de México. 

A un costado de La Alameda se encuentra el Palacio de Bellas Artes, construido asimismo a iniciativa de Díaz y en la sección posterior del parque se encuentra el pequeño Museo Mural Diego Rivera. 

Su obra “Sueño de una Tarde Dominical en la Alameda Central” originalmente lucía en el Restaurante Versalles del Hotel Del Prado. Al temblor del año 1985 fue trasladado a este recinto construido especialmente para él. 

En sus quince metros de longitud y aproximadamente cinco de altura se retratan ciento cincuenta personajes de la historia de México, entre ellos el propio Diego, Frida Kahlo, José Guadalupe Posada, La Catrina, Hernán Cortés, Sor Juana, Maximiliano y Carlota, Benito Juárez, Porfirio Díaz, Madero y Zapata. 

Respuesta a la pregunta anterior: El nombre completo de Lola Olmedo era María Dolores Olmedo y Patiño Suárez. 

Lectora con la respuesta correcta: María Luisa Martínez, ¡ganadora de nuestro certamen del día 10 de mayo! 

Trivia de hoy: Nombre de la calle o paseo entre la Alameda Central y el Palacio de Bellas Artes. 

¡¡PARTICIPE!! Próximo premio, desayuno en época navideña para seis personas en el restaurante de su elección. 

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