DESDE EL PAN, UN GRITO DESESPERADO

Isaías Brito.-  El último artículo entregado a Diario de Juárez por Javier Corral, todavía calificado como analista político, no como el político en campaña que en realidad es, tiene toda la expresión de un grito desesperado, por una unidad que no acaba de concretarse en torno a su persona. 

Contra palabras, los hechos.- Aunque todo mundo califica la retórica de Corral como aguda, ni siquiera el sofista más calificado podría transformar la realidad de los hechos. Y el hecho innegable de una falta de gente en torno al candidato del PAN, contra una abrumadora mayoría que han logrado los candidatos del PRI, tanto a la Gubernatura del estado, como a la Alcaldía de Juárez, respectivamente, se imponen sobre cualquier discurso, aunque se trata de UN GRITO DESESPERADO. 

Mayoría invisible.- Corral habla en su colaboración de opinión de una mayoría (siete de cada diez, asegura basado en una estadística de su muy particular invención) que quiere un cambio de fondo. Huelga decir que el cambio al que se refiere es el que se opere a favor de él y de su absurda pretensión de gobernar Chihuahua. 

Pero se trata de una mayoría que solamente él ve y que no se hace presente ni en sus mítines ni en sus reuniones… Se trata de una mayoría que, si acaso existiera, seguramente tiene vergüenza de ser vista con Corral y que se contenta con hablarle al oído susurrándole no se sabe qué extrañas cosas que las ansias y fantasías travestis de Corral convierten en apoyos a su candidatura. 

Desde el PAN, contra el PAN.- La desesperación suele nublar el entendimiento, no es buena consejera y genera confusión en quien la padece. Esto parece ser lo que le está ocurriendo a Corral, quien, a pesar de haber sido cobijado por el PAN para ser candidato a la gubernatura, ahora dice que lo hizo a condición de que se aceptara una convocatoria a la unidad ciudadana. Dicho en otros términos, obligó al PAN a declararse un partido en bancarrota que le prestaba su membrete a cambio de seguir manteniendo el registro de partido político… 

Por si esto fuera poco, Corral insiste en llamar antidemocrático al partido que lo cobija, pese a que su designación como candidato fue de DEDAZO, es decir, contraria a cualquier manifestación de democracia. Las cúpulas se impusieron a su favor, las bases fueron ignoradas y Corral aceptó ser un candidato de dedazo, sin que ahora le cause ningún pudor el llamar antidemocrático al partido que le presta las siglas y el color en esta nueva aventura. No cabe duda que por su boca habla, grita y gime la desesperación, la ingratitud y hasta la demencia. 

Conmigo o contra mí.- En un lenguaje que es propio de los tiranos y que sirvió de eje fundamental a Adolfo Hitler en su momento para erigirse en Dios del nazismo, Javier Corral no duda en despotricar ahora contra José Luis Barraza, el “Chacho”, que se niega a prestarle sus canicas y a declinar la candidatura a su favor. 

Lo llama mentiroso, crédulo de encuestas “cuchareadas” y no contento con eso empieza una labor de convocatoria a la gente que trae Barraza para que lo dejen y se vayan al PAN. Y uno se pregunta, si Barraza no tiene mucha gente, según lo afirma Corral mismo, ¿para qué lo quiere a su lado? Y si tiene, ¿por qué no declina él a favor del “Chacho”?… 

Pegar para lograr.- Una vez más la desesperación del perdido (comenzó perdido y termina perdido) asoma a la cara de Javier Corral, al pensar que desacreditando a Barraza va a granjearse la voluntad de los pocos seguidores que trae. Cree que el truco del denuesto le va a dar los mismos resultados que recogió en el PAN, pero olvida que en el caso de Barraza, no cuenta con cúpulas que pudieran operar a su favor y que entre la gente que le sigue no hay nadie parecido, ni de lejos, a Madero o a Anaya, que le hicieran coro. 

Candidatura chilanga.- Cuando en el mismo artículo al que nos referimos líneas arriba, Corral trata de respaldarse en la supuesta autoridad de periodistas del altiplano (Zuchermann, Jorge Castañeda, Javier Tello, Alejandro Páez) para apuntalar su supuesta ventaja sobre Barraza, el electorado chihuahuense vuelve a preguntarse por ese afán loco de buscar apoyos fuera del estado al que pretende gobernar, cuando los votos que al final de cuentas van a servir son los que den, o nieguen, los chihuahuenses radicados aquí. Charolear con esas personalidades es otra exhibición de desesperación y el más claro signo de una derrota anunciada. 

 

Delirium tremens.- Hoy por hoy, el grito desesperado que sirvió de título al libro del escritor Cuauhtémoc Sánchez, en su momento, le queda muy corto al que emite Corral, en la soledad de una multitud que le niega su presencia y que solamente existe en su delirio.