Transparencia de China en control epidémico no debe ser puesta en duda

Xinhua.- El notorio aumento en el número de casos confirmados de infección por el nuevo coronavirus reportado el jueves por la parte continental de China puede haber sorprendido a algunas personas, y también haber causado escepticismo con respecto a la transparencia de los datos que está publicando el país sobre la epidemia.

Sin embargo, dicho escepticismo es infundado. Es cierto que existe una complejidad en la verificación, y también lo es que la gravedad de la epidemia aún está por verse, pero no hay necesidad ni razón para dudar de la transparencia informativa del país como lo hizo algún funcionario de la Casa Blanca.

Cuando hay una falta de confianza mutua, y cuando incluso se llega a reacciones exageradas, ¿cómo puede haber cooperación en la lucha contra una epidemia, un enemigo común de la humanidad?

China siempre ha insistido en la importancia de “buscar la verdad de los hechos”, y ha hecho énfasis en la necesidad de explorar los hechos y asegurarse de que todas las decisiones y juicios se tomen con base en la realidad. Esto requiere ser honesto con los hechos y considerar los mismos como el criterio final para evaluar la corrección de las políticas.

En lugar de ocultar la magnitud de la epidemia, el país ha venido haciendo todo lo posible por aprender y divulgar cada hecho sobre la neumonía COVID-19.

El aumento en el número de nuevos casos confirmados se produjo después de ajustar el método de contabilización para incluir cualquier caso sospechoso con resultados de tomografía computarizada relacionada con la neumonía, en lugar de depender de pruebas de laboratorio para certificar el contagio.

La cifra suena sombría, pero la vida es la máxima prioridad. Basado en un mayor conocimiento del virus, el procedimiento de diagnóstico revisado tiene como objetivo ayudar a los pacientes a recibir tratamiento más rápidamente y aumentar sus posibilidades de recuperación.

“(La subida) no representa un cambio significativo en la trayectoria del brote”. Esta declaración no es de ningún funcionario chino, es de Michael Ryan, director ejecutivo del programa de emergencias sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Desde cuando se desató el brote, China ha adoptado una actitud abierta, transparente y altamente responsable para salvaguardar la seguridad de la salud pública nacional y mundial.

El Gobierno lleva a cabo sesiones informativas diarias, actualizando con el mayor detalle los números de nuevos casos confirmados, muertes y recuperaciones.

China ha reportado la información sobre la epidemia a la OMS y a los países y regiones relevantes tan pronto como ha podido. Una misión conjunta China-OMS tendrá una comunicación en profundidad sobre la prevención y el control y ofrecerá asesoría para China y otros países afectados.

China también identifica rápidamente sus deficiencias en los esfuerzos de contención, como la gestión de emergencias, la recopilación de información y los comentarios. Esto demuestra su coraje en la búsqueda de la verdad y su determinación para aprender de las lecciones que deja el brote para mejorar su sistema y capacidad de gobernanza.

Combatir el coronavirus es una batalla global. Necesita de apertura, transparencia y confianza mutua. El escepticismo, el pánico y las reacciones exageradas solo podrán socavar los esfuerzos conjuntos mundiales y empeorar las cosas desde el punto de vista médico, social y económico.