Pensiones, ¡Qué bronca!

Daniel Valles.- El tema de las pensiones corrió el día de antier y ayer como reguero de pólvora por el país. Se tuvieron noticias reales, falsas, inciertas, rumores, desaciertos. De todo. Quienes no están metidos en el tema, pudieron haberse confundido de manera total.

Y es que se aseguraba, con base en algunos comentarios que llegaron a ser grandes titulares en los periódicos de la Ciudad de México, que se rasuraba a un tercio de las personas que se encuentran pensionadas actualmente por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Pero se entendió que serían a las que se pensionarían en los siguientes años y con un tope de 10 salarios y no 25, que ya no se les cubrirían sus pensiones a cabalidad. Es decir, a lo contratado o estipulado en la respectiva ley.

Para no entrar en tantos términos y en tantos tecnicismos, diré que en México, a partir de 1997, hubo una nueva ley de pensiones y retiros, la que dio origen a lo que llamamos AFORES.

A quienes nos tocó estar cotizando en el IMSS antes de 1997, a partir de este año se nos conoció como la “Generación de la Transición”. Solo teníamos derecho a una pensión equivalente a 10 salarios mínimos como base para el cálculo.

Mismos que con las malas situaciones económicas del país, la inflación, devaluaciones, etc, perdieron su poder adquisitivo. (Si es que realmente alguna vez lo tuvieron).

La “generación de transición” la conforman unas 20 millones de personas que ya cotizaban en el IMSS antes del 1 de julio de 1997, que fue cuando entró en vigor la reforma que hizo obligatorias las Afores.

A este grupo, el Congreso federal le dejó dos opciones para el retiro: Financiar su pensión con que lo que se haya acumulado en su Afore, o pedir una pensión al IMSS pagada por el erario, en los términos de la Ley del Seguro Social de 1973: Solo 10 salarios mínimos.

De ahí surge este cambio que eleva el monto a 25 salarios como tope para el retiro de un pensionado. También se establecen reglas para que la persona elija contratar con la AFORE de su preferencia.

A partir de entonces en nuestro país hoy coexisten dos esquemas de pensión, uno para quienes alcanzaron a cotizar con la Ley del Seguro Social que estuvo vigente hasta el 30 de junio de 1997 (la llamada Ley 73) y otro para quienes comenzaron a hacerlo a partir del 1 de julio de 1997 con la entrada en vigor de la nueva Ley del Seguro Social.

Esa fue una decisión de los legisladores de aquél entonces. Y es que no se podría igualar a todas las personas porque la base para alcanzar una pensión es que el pensionado haya cotizado 1,250 semanas. Aquí El Meollo del Asunto.

La pensión es un tipo de ahorro con base en la contribución que el trabajador hace en su vida laboral. No es un regalo. La ley establecía que por manejar o guardar el dinero del trabajador, el gobierno le pagaría un interés para llegar a un monto determinado.

Hubo dos sistemas de contribución. Uno para alcanzar 10 salarios, que eran el tope. Y a partir del 97 otro para alcanzar 25 salarios como tope.

Entonces: Quienes se están jubilando ahora y cotizaban con la Ley del 73 y 10 salarios, quisieron más (Y con razón), pero el hecho es que no les alcanza lo cotizado. (Algo que es difícil de entender para no pocas personas). Y la SCJN determinó qué:

“Los trabajadores de la ‘generación de transición’ del régimen de retiro, que al jubilarse opten por una pensión del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), tendrán un tope de 10 salarios mínimos, no de 25”.

Esto lo aclaró la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), al resolver una contradicción de tesis entre tribunales federales, que amenazaba con incrementar la pesada carga fiscal que estas pensiones representarán hasta el año 2080”.

Es decir, no habría dinero para pagar las pensiones que habrían subido de pronto, sin haber amortizado tal deuda, lo que causaría un verdadero caos financiero, una debacle.

La SCJN ha querido poner orden jurídico. Y lo ha logrado. Lo que no puede hacer es lograr que para quienes se estarán retirando ahora y en los siguientes cinco años haya suficiente dinero para pagarles, que es otra cosa y otro problema.

Y es uno en que la mayoría de los senadores actuales y los que estén repitiendo como diputados federales, YA SABÍAN DESDE HACE MUCHOS AÑOS.

Quien escribe tiene al menos cinco años advirtiendo que el monto que se mantiene en un fondo de pensiones supuestamente inamovible, no alcanza. Que el asunto de las pensiones haría crisis tarde o temprano y no alcanzaría para todas las personas que se jubilarán en los siguientes años.

Pero como todo, a lo que la persona no quiere escuchar, hace oídos sordos. No lo cree posible. Y es una crisis de tal forma que si ahora mismo, toda la gente que deposita en su Afore pidiera el monto, no hay para pagarles.

Esto lo saben bien -no todos- quienes hoy conforman el Poder Legislativo. Lo comprende -tal vez- el Ejecutivo. Y saben bien -estoy seguro- que no pueden alegar que es culpa de los de antes. De los neoliberales. ¿Por qué?

Porque la mayoría -de esos neoliberales- están en el Senado, otros en la Cámara de Diputados y otros más, han sido o son parte del Ejecutivo. Entonces no solo lo sabían, sino que fueron parte de quienes realizaron la llamada Ley del 97. Y bien conocían que esto pasaría.

Pero lo esperaban hasta el 2024 y hoy, sin quererlo, ya tienen el problema encima y no lo van a solucionar con declaraciones obtusas, ideológicas y políticas, que son verdaderos distractores.

Este es un gravísimo problema que tenemos enfrente de nosotros y que puede llegar a colapsar el país. Como le ha sucedido ya a otros por lo mismo. Ahí está Grecia para probarlo y para mostrar, El Meollo del Asunto.

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