Las mamás no cobran

Alejandro Cortés González-Báez.- En inglés hay una frase que tiene mucho contenido: “Deeper, than you think” que traducido a nuestro hermoso idioma es: “Más profundo de lo que piensas”. Hoy que no es 10 de mayo —Día de las Madres— me viene a la cabeza que las mamás no nos cobran ni sus desvelos, ni la bendita leche de sus pechos, ni los cambios de pañales, ni las horas de compras de los alimentos, ni la preparación de ellos y servicio en la mesa, ni el lavado y planchado de la ropa, ni sus angustias al vernos en peligro, enfermos, heridos o tristes. Este gigantesco asunto es, sin duda, “más profundo de lo que pensamos”.

De la misma manera, solemos dejar pasar frente a nosotros miles de acontecimientos y personas a las que no les ponemos atención, y por lo tanto, no las valoramos como en justicia deberíamos. Cada hecho tiene unas causas y cada persona es producto de una historia llena de colorido o de infinidad de tonos grises.

Juan López en su libro “Despertar al asombro” nos dice: A todos gustan las cosas bonitas (un cuadro, una escultura, una pieza musical...); pero el artista de verdad mira una obra maestra con especial profundidad. No se trata de mayor o menor conocimiento de la técnica, pues un buen crítico de arte es capaz de hacer un análisis de ella probablemente mejor que el de un artista.

Pero el artista la “vive”: la incorpora a sí mismo; puede, quizá, luego, interpretarla o reinterpretarla de forma original a la vez que fiel; las llamadas variaciones musicales son una buena prueba de ello. El artista, en definitiva, no ve la obra, la contempla. Sabe “escuchar” la belleza.

Nos hemos acostumbrado a ver por las ventanas paisajes, sin valorar que por esos huecos podemos descubrir cómo se abren horizontes impensados de conocimientos e, incluso, de amor.

Caemos con frecuencia en la lastimosa actitud de los insatisfechos, inconformes e incomprendidos, arrastrando una actitud de víctimas, esperando la compasión del mundo que nos rodea, sin saber o queriendo ignorar que esta postura está curtida de egoísmo e inmadurez.

Pienso que aquí está la clave para descubrir el porqué de tanta tristeza y tantos problemas dentro y fuera del ambiente familiar.

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