Mujeres en el notariado

Raúl Ruiz.- El tema de la semana es, que al momento de concederse una nueva notaría, se sometan a prueba los aspirantes, sin distinción de género, o más bien con equidad de género, abrir la opción para que haya  mujeres en el notariado, no solo varones.

Una iniciativa del diputado Misael Máynez, en el Congreso de Chihuahua, que podría cobrar fuerza en estos tiempos de equidad de género. Desde el Senado, Bertha Caraveo impulsa esta iniciativa para que cobre fuerza nacional.

En mi muro de Facebook puse a consideración esta posibilidad a ver qué opinaban mis lectores. Y aunque la respuesta fue escasa, no hubo controversia: se acepta con agrado la propuesta.

Esta es la forma en que la mujer se empodera. A través de iniciativas de ley, sin necesidad de vociferar, vandalizar, incendiar, culpar a los hombres sin distinción y provocar enfrentamiento con la autoridad, para inducir la represión; y luego del zipizape culpar al gobierno de un supuesto odio a la mujer.

En la provocación sus letanías: “El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer y nuestro castigo es la violencia que no ves”.

“El violador eres tú, es la chota, la fiscalía, el Estado feminicida”

“El estado opresor es un macho violador”.

Este truco es muy “femenino”, se vive intramuros, pero no se dice. Los hombres cuando tienen ese problema en casa, callan. Es vergonzoso que sepan vecinos, amigos y parientes, que su mujer los domina así.

“Eres un desgraciado, pocos huevos, no sirves ni para responderme en la cama” y otras frases hirientes. Empellones y manotazos.

Porque si responde el varón con el empujón, bofetada o coscorrón, se desbordan contra él hasta conseguir ser lastimadas. Y con la “prueba” de los golpes en el rostro, poder denunciar al marido en Fiscalía por este maltrato sufrido.

Pero, ¿Por qué ha llegado a este punto la mujer? Con seguridad ha sido por experiencias anteriores, en las que fueron vejadas, humilladas y vilipendiadas por maridos, amantes, hermanos y hasta sus mismos padres.

¡Psicópatas! ¡Engendros del patriarcado!, diría una ultra feminista, con justa razón.

Y ahora no hallan a ver quién me la hizo, sino, quién me la paga.

La sociedad está enferma

Este tema de psicoanálisis social, lo he tratado en diferentes ocasiones. Tenemos una sociedad llena de hombres y mujeres desequilibrados, con severos trastornos mentales que cobran ESCENARIOS violentos y desajustes sociales a veces incontrolables.

Si tenéis una aprendiz de feminazi en casa, desarma su violencia y odio con amor, comprensión por sus experiencias pasadas, con la paciencia del santo Job. Con perdón sincero.

Y nunca. Pero nunca, nunca, se te ocurra decirle gorda. O que la edad se le está viniendo encima.

Y si vos, mujer que un día fuisteis ofendida, golpeada, vilipendiada o abusada y tenéis ahora un hombre que te ha librado de ese pasado abyecto, no le pagues con este abuso.

Y regresando al tema del notariado, que participen hombres y mujeres en una justa de conocimiento y experiencia sin  padrinazgos políticos.