Surgirán falsos cristos y falsos profetas

Antonio Fernández.- Es San Juan Crisóstomo, Doctor de la Iglesia. Por la fuerza de su enseñanza y persuasión es reconocido como el Patrono de los Predicadores, por la fluidez de sus argumentos y razonamientos es honrado con la dignidad “Boca de oro”.

Basado en la doctrina impartida por Cristo Nuestro Señor, la ennoblece adiestrando a las almas de todos los tiempos, instruye y esclarece: “Aquí se habla del Anticristo y de algunos de sus ministros, a quienes llama falsos cristos y falsos profetas, los cuales fueron muchos en tiempo de los Apóstoles.

“Pero los que habrá antes de la Parusía (segunda venida de Jesucristo Nuestro Señor), serán mucho más funestos que los primeros. Por esto añade: Y darán grandes señales y prodigios”…

En el mundo pocos se mueven a conservarse en la palabra que es verdad eterna venida de Dios a las almas que viven y vivirán en el mundo por Él creado, pero una inmensa cantidad ha hecho punto central de su existencia humana la falsedad, engaño y mentira.

Los primeros luchan porque la verdad en ellos se arraigue de palabra, obra y pensamiento hasta convertirlo en hábito de vida; de los segundos no hay lucha, hay inclinación a los malos hábitos que permanece en ellos como costumbre.

Saltan por los confines del mundo con el engaño, en su interior está la intención de la gente mala a tomar un liderazgo de falso cristo y falso profeta incitado por el poder del diablo que le facilita para atraer y obtener voluntades.

En esto no hay duda que la influencia del diablo excita actuar con furor sin darse la oportunidad de medir que su error es equivocado, jugando con la palabra de Dios da apariencia de ser iluminado.

No le preocupa confundir o escandalizar en gente noble, sencilla e inocente, su propósito es exaltar su “Yo” incitado por la falsedad que viene de sus pensamientos imparte una falsa doctrina que lo envanece por el poder que logra esa facilidad de persuadir y manipular la falsedad que pregona, siendo el primero en saber que no es verdad.

Convencido de ser un charlatán porque esa falsa doctrina que imparte no es verdad sabiendo que dice mentira, el dicho popular venido de las alturas anuncia con engaño la proximidad de un cristo al que está suplantando.

La verdad os hará libres. Sus enemigos del sanedrín le increpan delante del pueblo para ponerlo en evidencia: “No tenemos más que a un Padre: ¡Dios! Jesús respondió. Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a Mí, porque Yo salí y vine de Dios: No vine por Mí mismo, sino que Él me envió”…

Turbados los enviados del sanedrín reconocen que su imprecación contra el Señor no dio resultado, pero la misericordia del Señor se explaya a fin de que vislumbrando su error comprender, entender y discernir que la palabra de Cristo Nuestro Señor para poder penetrar en ella debe tener la disposición interior de admitir y creer en su misión.

Reconocer en Él la luz que ilumina la comprensión del corazón al dar a saber: “Si alguno quiere cumplir Su voluntad conocerá si esta doctrina viene de Dios, o si Yo hablo por mi propia palabra”…

En verdad, para conocer su palabra el Señor da a la humanidad de todos los tiempos el sendero para llegar a su comprensión: “Tener fe”, siendo decisivo y esencial dejar clara la razón del porqué es preocupación en el Señor al señalar el surgimiento de que los falsos cristos y falsos profetas son inspirados por el maligno, la razón de prevenir y advertir al cristiano católico.

“¿Por qué pues no comprendéis mi lenguaje? Porque no podéis sufrir mi palabra, Censura y reprueba la incredulidad que exacerba en sus enemigos su desprecio a Dios Nuestro Señor, fijemos nuestra atención en su enseñanza…

“Vosotros sois hijos del diablo, queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Él fue homicida desde el principio y no permaneció en la verdad, porque no hay nada de verdad en él”…

Severa respuesta al pecador dominado por la incredulidad, señala al falso cristo que envuelve su labia falsedades reprobadas por el Señor, por eso la razón de acusar al diablo de homicida, es justo, pero el cinismo del inducido a la falsedad que sostiene tiene detrás de su “Yo” el demonio sosteniéndole en su incredulidad.

Como sostiene al pecador a seguir en el pecado a pesar de saber que está pecando, el demonio va a lo suyo: ganar las almas del Señor por el pecado que persiste e incita al disfrute del goce.

Se perjudica al prójimo a que no vea ni valore, va a la caída en el abismo de su negligencia, al no permitirle ver la realidad del mal en el que está atado no se valora que es más poderoso que su voluntad, lo estimula y excita a mantenerse en la maldad, el Señor muestra que la maldad está en el obrar del que carece de fe, por eso no puede detener su vida.

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