¿Cómo se origina la corrupción?

Daniel Valles.- De acuerdo a Transparencia Internacional, corrupción es el abuso de poder otorgado a uno, para beneficio personal. Siempre que una persona abuse, está siendo corrupta. No importa de lo que esto se trate. Tampoco es exagerado el considerar así el abuso.

Medítalo bien ahora que lees y te darás cuenta de que la corrupción que reprobamos, de la que somos víctimas, la que odiamos, es un abuso de alguna especie que alguna persona comete.

Abusamos al mentir. Abusamos de la ingenuidad de la persona. Abusamos al falsear, que es una mentira vil. Las mentiras blancas, piadosas y toda clase de mentira, es una forma de corrupción.

La corrupción entonces inicia con una mentira, la que nos podemos decir nosotros mismos. Convencernos de que nada sucederá. Que nadie se dará cuenta. Que somos más inteligentes que los demás. Todo eso es mentira. ¿De qué manera?

Primero: Inicia con una mentira. Pequeña. Una que es inocente. Luego otra y luego otra. Así se distorsiona la manera de pensar. Enseguida se dicen más mentiras para cubrir las consecuencias de todo lo que ya se dijo, como producto de la distorsionada manera de pensar.

Eso lleva a generar un trastorno neurológico estructural por el cúmulo de mentiras y falsedades, ahora necesarias y también un pensamiento automatizado por ellas. La persona sigue mintiendo a pesar de que no se produzcan los resultados deseados por lo falso de la práctica.

Segundo.- Surge la arrogancia. Que es un sentido de superioridad. Esto como subproducto de la producción de mentiras que han sido “exitosas”. El volverse una persona arrogante -aparte de mentirosa- es uno de los grandes peligros de mentir.

¿Por qué? Porque aparentemente se engañó a todos. Por lo tanto, todos son estultos, tontas, idiotas, menos la persona corrupta, que cree se salió con la suya.

Tercero.- Todas las personas son susceptibles a la manipulación de la persona corrupta. Por lo tanto no merecen respeto. Esa es la estructura de la persona cuyo estado se desmorona por la corrupción que ahora vive.

Es como si una fuerza maligna lo hubiera poseído. Pronto el caos emerge y el infierno será una realidad. Cuando la cárcel llega, cuando su familia sufre las consecuencias, todo se desmorona.

¿Se puede transformar el caos en paraíso? Sí se puede. ¿Cómo? A través de decir la verdad de las cosas. ¿No lo crees? Trata de decir la verdad y lo comprobarás.

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