Tragedia LeBarón obliga a replantear estrategia de seguridad

Senador Cruz Pérez Cuéllar.- La guerra entre cárteles de la droga no ha cesado, y aún por momentos es indiscutible reconocer que se incrementa; amenaza con su estruendo, arrasa con todo, deja tras de sí dos crueles vestigios: la desgracia que acompaña a la muerte, casi inseparable a toda acción del crimen organizado; pero también el reclamo de las víctimas y su parentela, cuyo clamor de justicia es la única voz que importa en ese instante.

Y comienzo por lo segundo. El reproche de la familia LeBarón a las autoridades es legítimo y no debe ser ignorado por nadie, y mucho menos olvidado, son varios años en los que dicha comunidad ha sufrido los embates criminales, y aunque en ocasiones han sido escuchados no han tenido respuesta pertinente de la autoridad.

No podemos ahora salirles con lo mismo, es oportuno que se les dé garantía de que habrá acción inmediata en contra de los criminales, que no están solos.

Líderes de la comunidad LeBarón han señalado que en el momento del atentado en contra de miembros de su familia que dejó como saldo dos mujeres fallecidas y seis menores, entre ellos dos bebés, así como nueve niños heridos, fueron abandonados por la Fiscalía General de Justicia de Chihuahua y su similar de Sonora, porque hicieron varios llamados y no obtuvieron respuesta.

También hay que decirlo, el reclamo se extiende a las corporaciones policíacas federales, quienes tuvieron que ser llevadas casi de la mano al lugar de los hechos para que tomaran nota de los mismos, y eso que se suponía gozaban de cierta protección de las policías federales desde el 2009, cuando fue secuestrado un miembro de su comunidad.

En lo que corresponde al Gobierno Federal, es necesario hacer un llamado de atención al secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, para que la corporación a su cargo atienda con diligencia estos hechos que despiertan indignación en la población, y con razón, porque los gobiernos anteriores les dieron la espalda y ahora necesitan ayuda.

Se trata de una comunidad que tiene más de un siglo en estas tierras, provenientes de Estados Unidos. Fue el presidente Porfirio Díaz quien permitió la llegada de los mormones en 1886 a la zona de Casas Grandes en Chihuahua y de ahí se fueron extendiendo hasta ocupar otros espacios, su éxito como productores se da en base al trabajo y a una organización que les granjeó el respeto de los locales.   

La protección que exigimos para ellos no es ningún privilegio es la misma que pedimos para todos los chihuahuenses, quienes desde hace más de una década lo primero que demandamos es la seguridad.

Desde entonces no ha habido sosiego, vivimos en ascuas, y es importante que se dé celeridad al proyecto de seguridad que fue propuesto por el presidente Andrés Manuel López Obrador, que estoy seguro vendrá a disminuir este problema en el primer momento, y en un mediano plazo a reducirlo considerablemente.

Por cierto, Alfonso Durazo tienen sus raíces en Bavíspe, Sonora, donde ocurrió el múltiple homicidio de miembros de la familia LeBarón, esperemos que eso sea un aliciente para que haya más resultados que los presentados hasta el momento. 

El otro evento lamentable que no se puede ignorar es el ocurrido en Sinaloa el 17 de octubre pasado, cuando se vivió uno de los peores días en la historia reciente de la capital, con hechos violentos derivados de la captura y posterior liberación del hijo del “Chapo” Guzmán.

La estrategia de seguridad, a este respecto debe recalibrarse, debe esperar los tiempos para atender el problema y en su momento habrá capacidad para erradicarlo, de acuerdo al plan presentado al inicio de este gobierno.

En lo que toca al gobierno del estado de Chihuahua también hacemos un llamado de atención al fiscal General César Augusto Peniche, para que no se lave las manos, para que tome cartas en el asunto y actúe con diligencia.

La queja de los familiares de las víctimas de este despiadado ataque de que tanto la fiscalía de Sonora como la de Chihuahua los dejaron solos en el momento del atentado no corresponde a un gobierno que se dice humanista, que en el discurso habla de proteger al pueblo.

Es importante que la autoridad en Chihuahua entienda la necesidad de coordinar esfuerzos con otros niveles de gobierno para poder, por lo menos, contener la ola de violencia que tiene asolados a varios municipios de la entidad.

No hablamos de someterse a nadie, ni de una ridícula relación melosa que únicamente permitiría guardar las apariencias, se trata de colaborar en un plano serio, profesional, que permita obtener resultados inmediatos, a pesar de las diferencias; porque es a partir de las coincidencias, es decir la paz del pueblo, el bienestar ciudadano, como podemos marchar hacia delante, si no lo vemos así.

Creo que la fiscalía y otras policías locales seguirán dando palos de ciego en su intento por frenar el avance del crimen organizado, que supera y por mucho al orden establecido, en cuanto a efectivos humanos y recursos materiales, pero me parece que una alianza estratégica ayudará a contenerlos, a mantener el orden, por difícil y complicado que parezca.   

La llegada de la Guardia Nacional a Chihuahua, depende de la decisión del ejecutivo estatal, en respeto a la soberanía de los estados, y aunque es evidente el estado de desconcierto y descontrol en Chihuahua es pertinente que el gobernador autorice su arribo.

Esto último no para suplir o reemplazar en sus funciones a las policías locales, sino para complementarse, en una estrategia conjunta que permita asestar golpes más certeros a los criminales, pero antes, fortalecer la prevención y anticiparse a los eventos desafortunados, que tanto agobian a los ciudadanos, inmersos en este esquema desde hace más de 10 años.    

Ayuda, sin duda, a este propósito que el gobernador Javier Corral Jurado haga a un lado sus aficiones personales, para que el entorno entienda que están tratando ante un gobernante serio y que sus decisiones más importantes son las que en el exterior demuestra.

No como ahora que impera en él la frivolidad, y casualmente, cuando hay más descontrol de las cosas se le puede ver no en la sala de juntas o cónclave de seguridad atendiendo la urgencia; por lo regular los medios de comunicación dan cuenta de que está en el campo, no en el de batalla sino en el de golf, o en la cancha de tenis.

La reciente visita que hicieron integrantes del Consejo Coordinador Empresarial de la ciudad de Chihuahua al mandatario estatal en Palacio de Gobierno, y las exigencias que en ella hicieron, no debe ser tomada por el gobernador con la misma actitud que en otras ocasiones, no todo es grilla, no todo es politiquería, hay asuntos serios que requieren de respuestas serias.

El llamado es para que no se cierre de nuevo a la crítica y actúe en consecuencia, no desprestigiando a los críticos a través de las redes sociales, como cada vez que se le señala un error o deficiencia, sino con acciones concretas, viendo para adelante, en beneficio de todos los ciudadanos.

Los empresarios pidieron coordinación, mayor atención por parte de la autoridad, abocar los recursos del estado en beneficio de los chihuahuenses, lo mismo pedimos otros actores, lo mismo requieren los ciudadanos, ahora sólo falta que el gobernador responda en el mismo sentido.