El Muref y el ministerio de la verdad

Marcos Barraza Urquidi.- El pasado domingo fui a un evento de lectura actuada en el Museo de la Revolución en Ciudad Juárez (Muref).

Atraviesas un Centro de la ciudad de tercer mundo, sucio y desordenado para entrar a un lugar moderno, limpio, lujoso y de buen gusto, casi podríamos decir que de primer mundo.

Bibliotecarios leían, cantaban y actuaban un texto “histórico” sobre Villa, en el que lo presentaban como un poeta romántico, enamorando doncellas.

George Orwell en su obra titulada “1984”, describe a detalle un sistema totalitario, el protagonista es un empleado del Ministerio de la Verdad cuyo trabajo es reescribir la historia de la nación de acuerdo con el discurso del día.

George Orwell se inspira en la Rusia Stalinista, revolución muy parecida a la mexicana, en México el ministerio de la verdad resultó ser la Secretaría de Educación que adecuó la historia a los discursos oficiales y justificaba el uso y abuso del poder en una supuesta revolución “social” enmascarando un burdo golpe de estado propiciado por intereses extranjeros y orquestado por traidores y bandoleros mexicanos.

Nací y crecí en Parral, un pueblo destruido por la Revolución, particularmente por Francisco Villa que lo saqueó cuantas veces quiso, mató a dueños de negocios y rancheros, violó a tantas mujeres como quiso, pero “El ministerio de la verdad” le lavó la cara y lo hizo el superhéroe de México.

Fui a la primaria en una época en que vivían todavía muchas personas que habían conocido al bandolero y mi generación se vio en una situación complicada: la escuela nos lo dibujaba como el máximo héroe y las personas adultas lo veían como “El quinto jinete del Apocalipsis”, por lo que no podíamos hablar de él ante los adultos, pero en los juegos todos queríamos ser Villa y el que perdía el volado tenía que ser Carranza.

Mi tía tenía un escondite junto a la cocina donde escondía a sus hijas de los villistas, un vigía en la torre de la Parroquia de San José avisaba a la población cuando se acercaban Villa y su escolta, de inmediato ponían las “trancas” (vigas con las que cerraban los portones de las casas).

Con los años tuve acceso a información más fidedigna que cambió mi visión del caudillo, cayó la máscara de cordero y apareció la de traidor, salteador, asesino y violador. Muchos lo justificarán porque en la guerra se dan cosas terribles, pero Villa fue salteador, asesino y violador antes, durante y después de la Revolución.

Poner a Villa como poeta y romántico es una aberración, los poetas se nutren con la lectura de otros poetas y Villa no sabía leer; las mujeres de aquella época soñaban con formar un hogar no con aventuras momentáneas y efímeras, además que las conquistas románticas requieren tiempo y Villa andaba siempre a salto de mata, pero así funciona el ministerio de la verdad, transforma villanos en héroes para justificar el uso del poder.

Al salir caminé por el Muref y encontré tres elementos que descuidaron en el ministerio de la verdad:

Un video de una película tomada cuando Porfirio Díaz vino a Ciudad Juárez a mediados de 1909, para entrevistarse con Taff, en el video se ve cómo las multitudes aclaman a Porfirio Díaz, quien viaja en tren desde México y en cada pueblo es recibido con alfombras de flores, música y aplausos, prueba inequívoca que a pesar de 30 años de dictadura la gente quería a Porfirio, luego no fue el pueblo el que se levantó, sino que lo levantaron.

¿Quiénes inician la Revolución? El ministerio de la verdad dice: el pueblo se levantó contra el tirano, en el extranjero dicen que el golpe de estado se inicia con mercenarios extranjeros y bandidos locales, en el Muref aparecen fotos de Garibaldi y otros mercenarios extranjeros pagados por empresas americanas, la Standard Oil para ser más precisos, así como fotos de Villa y los bandidos que liberó para iniciar la “revolución”.

El tercero y más desconocido es una hoja volante que se distribuía en México y Estados Unidos del Partido Socialista Americano, de donde nos llega la ideología marxista que invade la “revolución” y guía el gobierno Revolucionario Institucional.

Con visión crítica se pueden ver en el museo vestigios de las fuerzas que dieron el golpe de estado de 1910, los grandes capitalistas americanos ávidos de los recursos naturales de México, el partido socialista buscando difundir su ideología marxista y los masones como operadores secretos.

Hoy el ministerio de la verdad lo encabeza Obrador y lo instrumenta a través de sus discursos y la Secretaría de Educación que ya cambió los textos “gratuitos” que distribuye en nuestra juventud para generar el nuevo superhéroe, el “Súper Peje”, redentor de los oprimidos y azote de los corruptos.